Un pan casero esponjoso y nutritivo, perfecto para desayunos y meriendas

Este pan de molde sin amasado con semillas de lino es una maravilla de la panadería casera moderna. La técnica sin amasado permite obtener una miga esponjosa y una corteza crujiente sin el esfuerzo tradicional, ideal para quienes buscan resultados profesionales con mínimo trabajo manual. Las semillas de lino aportan un toque nutricional extra, con su contenido en omega-3 y fibra, además de un sabor ligeramente a nuez que complementa perfectamente la masa.
La textura de este pan es simplemente excepcional. La miga se mantiene húmeda y tierna durante días, mientras que la corteza desarrolla un hermoso color dorado y una consistencia crujiente que contrasta deliciosamente con el interior. El proceso de fermentación lenta en frío desarrolla sabores complejos que recuerdan a panes artesanales de alta calidad, pero con la comodidad de poder prepararlo en casa sin equipos especializados.
Las semillas de lino, además de sus beneficios nutricionales, añaden un atractivo visual con sus pequeños puntos marrones dispersos en la masa. Cuando se muelen parcialmente, liberan sus aceites naturales que contribuyen a la humedad del pan y prolongan su frescura. Este pan es perfecto para tostadas, sándwiches o simplemente untado con mantequilla y mermelada.
Para la presentación, recomiendo cortar rebanadas generosas que muestren la hermosa miga alveolada y las semillas de lino distribuidas uniformemente. Se puede servir en una tabla de madera con diferentes tipos de mermeladas, miel o quesos cremosos. El pan también se presta maravillosamente para hacer bruschettas o crostinis para aperitivos.
Un consejo importante es respetar los tiempos de fermentación, especialmente la etapa en frío que es clave para desarrollar el sabor y la textura. No tengas prisa por hornearlo antes de tiempo, ya que la paciencia se recompensa con un pan de calidad superior. La masa debe casi triplicar su volumen durante la fermentación final a temperatura ambiente.
Este pan se conserva excelentemente bien envuelto en papel de horno o en una bolsa de tela durante 4-5 días. También se puede congelar en rebanadas individuales para tener siempre pan fresco disponible. Es una receta versátil que puedes personalizar añadiendo otras semillas como sésamo, chía o pipas de girasol según tu preferencia.
Añade 25g de semillas de sésamo, 25g de pipas de girasol y 25g de semillas de calabaza junto con las de lino.
Sustituye 200g de harina blanca por harina integral para un pan más nutritivo y con más fibra.
Incorpora 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas a la masa para un pan salado ideal para acompañar quesos.
Envolver en papel de horno o guardar en una bolsa de tela. No refrigerar, ya que el frío acelera el endurecimiento. Para congelar, cortar en rebanadas y separar con papel de horno.
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