Pan blanco casero con cobertura crujiente de sésamo

Si quieres que siempre te salga bien, fija la temperatura del agua para disolver la levadura. Si está demasiado caliente, la matarás; si está fría, no activará bien. Lo ideal son unos 35°C, como para un biberón. Este es el primer punto de control.
El amasado es clave para desarrollar el gluten y conseguir esa miga elástica. No te conformes con que se junten los ingredientes; amasa bien esos 10-15 minutos hasta que notes que la masa se despega de las manos y es suave. Si usas una amasadora, ve revisando la textura.
Para la fermentación, busca un sitio sin corrientes. Que doble su volumen no es una sugerencia, es una señal visual obligatoria. Si tu casa está fresca, puede tardar más de la hora indicada. Ten paciencia y no pases al siguiente paso hasta que esté hinchada y esponjosa al tacto.
Al formar el pan para el molde, desgasifica bien presionando con los dedos para eliminar burbujas grandes. Luego, deja que fermente de nuevo hasta que casi llegue al borde. Si lo horneas antes de tiempo, quedará denso.
El acabado con huevo batido es lo que da ese color dorado brillante. Aplícalo con cuidado para no desinflar la masa y espolvorea el sésamo con generosidad. Para saber si está hecho, el truco infalible es darle un golpecito en la base: debe sonar a hueco.
El error más común es cortarlo caliente. La miga necesita enfriarse completamente (unas 2 horas en rejilla) para terminar de cocerse con el calor residual y estabilizarse. Si lo cortas antes, se te desmoronará y parecerá crudo.
Si no tienes levadura fresca, puedes usar seca de panadería (la proporción es aproximadamente un tercio). Guárdalo bien envuelto en un trapo o en una bolsa de tela; en la nevera se pondrá correoso. Para recuperarlo, tuesta ligeramente la rebanada.
Sustituir 200g de harina de fuerza por harina integral para un pan más nutritivo y con más fibra.
Añadir al sésamo semillas de girasol, calabaza y lino para un pan más completo nutricionalmente.
Incorporar a la masa ajo en polvo y hierbas provenzales para un pan aromático ideal para acompañar platos principales.
Guardar en una bolsa de papel o envuelto en un paño de algodón. No refrigerar, ya que el frío acelera el envejecimiento del pan. Para mayor duración, congelar en rebanadas.
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23 de febrero de 2026
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