Pan rústico catalán con miga alveolada y corteza crujiente

El pan de payés es un pan tradicional catalán que se caracteriza por su forma redondeada, corteza gruesa y miga alveolada. Este pan rústico tiene sus orígenes en las zonas rurales de Cataluña, donde los payeses (campesinos) elaboraban este pan con harina de trigo, agua, sal y levadura madre. La versión de alta hidratación que presentamos aquí produce una miga más abierta y húmeda, con una corteza especialmente crujiente que se mantiene durante días.
La alta hidratación (alrededor del 80%) es la clave para obtener esa textura característica. La masa es pegajosa y difícil de manejar al principio, pero con la técnica adecuada se transforma en un pan con alveolos grandes e irregulares. El sabor es ligeramente ácido si se usa levadura madre, con notas complejas que se desarrollan durante el largo proceso de fermentación.
La textura de este pan es verdaderamente excepcional: la corteza crujiente se rompe con un sonido satisfactorio al cortarla, revelando una miga elástica y húmeda que se deshace en la boca. Los alveolos grandes atrapan la mantequilla o el aceite de oliva de manera perfecta, haciendo de cada bocado una experiencia sensorial completa.
Para la presentación, lo ideal es servir el pan recién horneado y templado, cortado en rebanadas gruesas que muestren la belleza de su miga. Se puede acompañar con aceite de oliva virgen extra y sal gruesa, o simplemente con mantequilla de buena calidad. En la mesa, este pan se convierte en el centro de atención por su aspecto rústico y apetitoso.
El proceso de elaboración requiere paciencia, ya que incluye varias fermentaciones largas que desarrollan el sabor y la textura. No te preocupes si la masa parece demasiado húmeda al principio; es normal y necesario para obtener los resultados deseados. El uso de una masa madre natural añade complejidad al sabor, pero también se puede hacer con levadura fresca si se prefiere un resultado más suave.
Este pan es perfecto para acompañar platos tradicionales catalanes como la escudella, para hacer pan con tomate, o simplemente para disfrutar con embutidos y quesos. Su versatilidad y calidad lo convierten en un básico de cualquier mesa que aprecie el buen pan artesano.
Añade 150g de aceitunas negras deshuesadas y picadas durante el amasado.
Sustituye 100g de harina de trigo por una mezcla de harina de centeno, espelta y semillas.
Usa 7g de levadura fresca en lugar de masa madre, reduciendo los tiempos de fermentación a la mitad.
Guarda el pan a temperatura ambiente en una bolsa de tela o papel. No uses plástico para evitar que la corteza se ablande. Para congelar, corta en rebanadas y congela en bolsas herméticas.
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