Un pan italiano esponjoso y aromático con aceite de oliva y romero

La focaccia es un pan plano italiano originario de la región de Liguria, conocido por su textura esponjosa y su característico sabor a aceite de oliva. Este pan, que se remonta a la antigua Roma, ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta convertirse en un elemento básico de la cocina italiana, especialmente popular en la región de Génova. La versión con prefermento que presentamos aquí eleva la calidad del pan al desarrollar sabores más complejos y una miga más aireada.
La técnica del prefermento, también conocida como 'biga' en italiano, consiste en preparar una masa madre inicial que fermenta lentamente durante varias horas. Este proceso permite que las levaduras naturales desarrollen sabores más profundos y una textura más abierta en la miga. La focaccia resultante tiene una corteza dorada y crujiente, mientras que el interior permanece suave, húmedo y lleno de agujeros irregulares característicos de una buena fermentación.
El sabor de esta focaccia es una deliciosa combinación de aceite de oliva virgen extra, que impregna toda la masa, y el aroma herbal del romero fresco. La sal marina gruesa espolvoreada sobre la superficie antes de hornear crea pequeños puntos de intensidad salina que contrastan perfectamente con la dulzura natural del pan. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa, desde el crujido inicial hasta la suavidad esponjosa del interior.
Para la presentación, tradicionalmente se sirve la focaccia cortada en rectángulos o cuadrados, ideal para acompañar ensaladas, sopas o como base para sándwiches. Se puede disfrutar caliente recién salida del horno o a temperatura ambiente, manteniendo su textura y sabor durante horas. En Italia es común verla en las mesas como antipasto, mojada en aceite de oliva y vinagre balsámico.
Los consejos clave para el éxito incluyen usar aceite de oliva de buena calidad, ya que es el ingrediente protagonista, y no escatimar en el tiempo de fermentación. La paciencia es esencial: cuanto más lenta sea la fermentación, mejor será el sabor final. También es importante crear los característicos hoyuelos en la superficie con los dedos antes del horneado, que no solo son decorativos sino que también atrapan el aceite de oliva.
Esta focaccia es versátil y se puede personalizar con diferentes hierbas, aceitunas, tomates cherry o incluso cebolla caramelizada. Sin embargo, la versión clásica con romero y sal marina sigue siendo la favorita por su simplicidad y elegancia. Es perfecta para compartir en reuniones familiares, como acompañamiento en cenas especiales o simplemente para disfrutar con un buen vino italiano.
Añadir aceitunas negras deshuesadas y tomates cherry cortados por la mitad antes de hornear
Cubrir la superficie con cebolla caramelizada y un poco de tomillo fresco
Sustituir la mitad de la harina de fuerza por harina integral para una versión más saludable
Guardar en una bolsa de papel o en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Para recalentar, colocar en horno precalentado a 180°C durante 5 minutos.
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