Pan plano tradicional del Cáucaso, crujiente y versátil

El lavash es un pan plano tradicional de la región del Cáucaso, especialmente popular en Armenia, donde incluso ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este pan se caracteriza por su extrema delgadez y su textura crujiente cuando se hornea, aunque también puede consumirse fresco y flexible. La versión de alta hidratación que presentamos aquí resulta en un pan especialmente ligero y con una miga aireada que se deshace en la boca.
La clave de este lavash reside en su masa con más del 80% de hidratación, lo que significa que contiene una proporción muy alta de agua en relación con la harina. Esta característica no solo hace que la masa sea más difícil de manejar, sino que también garantiza un resultado final extraordinariamente crujiente y con grandes burbujas de aire en su interior. El proceso de fermentación lenta desarrolla sabores complejos y una textura única.
El sabor del lavash es neutro y ligeramente tostado, lo que lo convierte en el acompañamiento perfecto para una amplia variedad de platos. Su versatilidad es asombrosa: puede usarse como base para wraps, como sustituto de tortillas, para mojar en salsas como el hummus o el baba ganoush, o simplemente disfrutarse solo con un poco de aceite de oliva y hierbas.
La presentación del lavash es parte fundamental de su encanto. Cuando se hornea correctamente, se infla formando grandes burbujas que luego se desinflan parcialmente, creando una superficie irregular y atractiva. Se puede servir en canastas de pan, apilado en forma de abanico o enrollado en conos individuales. Para una presentación más festiva, se puede espolvorear con semillas de sésamo, amapola o ajonjolí antes de hornear.
El proceso de elaboración requiere paciencia y técnica, pero los resultados valen cada minuto invertido. La masa debe estirarse con cuidado para no romper las burbujas de gas que se han formado durante la fermentación. El horneado es rápido e intenso, generalmente en un horno muy caliente o incluso en una piedra para pizza para lograr ese característico crujido.
Este pan no solo es delicioso, sino que también tiene la ventaja de conservarse bien durante varios días si se almacena correctamente en un lugar seco. Cuando pierde su frescura, se puede refrescar rápidamente en el horno o tostadora, recuperando su textura crujiente original.
Añade a la masa 2 cucharadas de hierbas secas (orégano, tomillo, romero) mezcladas con la harina antes de añadir el líquido.
Sustituye 150g de la harina de trigo por harina integral para obtener un pan más nutritivo y con sabor a nuez.
Mezcla 2 dientes de ajo machacados con el aceite de oliva antes de añadirlo a la masa para un sabor aromático.
Una vez completamente fríos, guarda los lavash en una bolsa de papel o tela en un lugar seco. No uses bolsas de plástico ya que perderían su crujiente. Para recalentar, colócalos en el horno a 180°C durante 2-3 minutos.
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