Pan plano del Medio Oriente, crujiente y versátil

El pan lavash es un pan plano tradicional del Medio Oriente que se remonta a miles de años atrás, siendo uno de los panes más antiguos de la humanidad. Originario de Armenia, Irán y Turquía, este pan se caracteriza por su textura fina y crujiente cuando se hornea, aunque también puede servirse suave y flexible si se consume fresco. Su simplicidad en ingredientes contrasta con la técnica requerida para lograr la delgadez perfecta que lo distingue.
El sabor del lavash es neutro y ligeramente tostado, lo que lo convierte en el acompañamiento ideal para una amplia variedad de platos. Su textura crujiente se deshace en la boca con un sonido característico, mientras que cuando está fresco presenta una elasticidad suave que permite enrollarlo fácilmente. Esta dualidad textural es lo que hace al lavash tan especial y versátil en la cocina.
La preparación del lavash requiere paciencia y práctica, especialmente en el estirado de la masa hasta lograr una lámina casi transparente. Tradicionalmente se cocía en paredes de hornos de barro llamados 'tandir', pero hoy en día se adapta perfectamente a hornos convencionales. El proceso de cocción es rápido, apenas unos minutos, durante los cuales la masa se infla formando burbujas características antes de dorarse ligeramente.
Para presentar el lavash, lo ideal es servirlo inmediatamente después de hornear, ya sea crujiente o suave según la preferencia. Se puede acompañar con aceite de oliva, za'atar, hummus, baba ganoush o cualquier dip de la cocina mediterránea. También funciona perfectamente como envoltorio para kebabs, falafel o ensaladas frescas, siendo una alternativa más ligera que el pan de pita.
El secreto del lavash perfecto está en el reposo de la masa y en la temperatura del horno. La masa debe descansar lo suficiente para desarrollar el gluten y ser fácilmente estirable, mientras que el horno debe estar muy caliente para lograr ese característico inflado y dorado rápido. Un truco profesional es usar una piedra para pizza o una bandeja invertida precalentada para imitar el efecto del horno tradicional.
Este pan no solo es delicioso sino también saludable, ya que contiene solo ingredientes básicos sin aditivos. Su versatilidad lo convierte en un básico de la cocina que puede adaptarse a cualquier ocasión, desde una cena informal hasta una celebración especial. Una vez que se domina la técnica, se convierte en un recurso culinario invaluable que sorprenderá a todos los comensales.
Sustituir la mitad de la harina blanca por harina integral para un pan más nutritivo y con sabor a nuez
Añadir 2 cucharadas de hierbas secas (orégano, tomillo, romero) a la masa antes de amasar
Omitir la levadura y añadir 1 cucharadita de bicarbonato para un pan más plano y crujiente tipo cracker
Una vez completamente frío, guardar en bolsa hermética a temperatura ambiente. Para recrispar, calentar en horno a 180°C durante 2-3 minutos.
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