Panecillos chinos tradicionales esponjosos y ligeros

Los panes mantou son una delicia tradicional china que se remonta a la dinastía Han, hace más de 2.000 años. Estos panecillos al vapor son un alimento básico en la cocina del norte de China, donde se consumen diariamente como acompañamiento de platos principales o incluso como desayuno. Su nombre 'mantou' significa literalmente 'cabeza de bárbaro', haciendo referencia a una antigua leyenda sobre un general que ofreció cabezas falsas a los dioses para salvar a su pueblo.
La textura del mantou es lo que lo hace verdaderamente especial: esponjoso, ligero y con una miga tierna que prácticamente se deshace en la boca. A diferencia de los panes horneados occidentales, el proceso de cocción al vapor le confiere una humedad única y una superficie lisa y brillante. El sabor es suave y ligeramente dulce, perfecto para acompañar platos salados o para disfrutar solo con un poco de leche condensada.
La técnica para lograr la esponjosidad perfecta requiere paciencia y atención al detalle. La doble fermentación es clave: primero se deja reposar la masa para que desarrolle sabor, luego se amasa nuevamente para distribuir uniformemente las burbujas de aire, y finalmente se deja levar individualmente cada panecillo antes de cocinarlos. Este proceso garantiza una miga uniforme sin grandes burbujas de aire.
Para la presentación tradicional, los mantou se sirven en cestas de bambú, apilados en forma de pirámide. Se pueden acompañar con salsas como la de soja, aceite de chile, o mantequilla derretida. En ocasiones especiales, se tiñen con ingredientes naturales como jugo de remolacha para obtener un color rosa, o té matcha para un tono verde pálido.
La versatilidad del mantou es notable: aunque la receta básica solo lleva cuatro ingredientes, se pueden añadir rellenos dulces como pasta de judía roja, o salados como carne picada. También existen versiones fritas llamadas 'mantou frito' que se sirven crujientes por fuera y esponjosas por dentro, perfectas para mojar en leche condensada o chocolate.
Para los principiantes, el consejo más importante es no apresurar el proceso de fermentación. La temperatura ambiente ideal es de 25-28°C, y si hace frío, se puede colocar el bol sobre agua tibia. Al vaporizar, es crucial no abrir la olla durante los primeros 10 minutos para evitar que los panecillos se hundan. Con práctica, lograrás unos mantou perfectamente redondos y esponjosos que impresionarán a cualquier comensal.
Sustituye toda el agua por leche entera tibia para obtener un pan más rico y con color dorado pálido.
Divide la masa en porciones y tiñe con ingredientes naturales: remolacha para rosa, espinacas para verde, cúrcuma para amarillo.
Aplana cada porción de masa, coloca una cucharadita de pasta de judía roja dulce o carne picada sazonada, cierra bien y forma la bola.
Una vez completamente fríos, guardar en bolsa hermética. Refrigerar hasta 3 días o congelar hasta 1 mes. Para recalentar: vaporizar 5-7 minutos o calentar en microondas cubiertos con papel húmedo 30 segundos.