Pan artesano con corteza crujiente y miga llena de agujeros

Antes de ponerte con todo, mira esto: el éxito de este pan está en la fermentación larga. No la apresures. Esa espera de 12 a 18 horas a temperatura ambiente es lo que crea el sabor profundo y la textura alveolada. Si tu cocina está muy fría, tardará más; si está muy caliente, puede fermentar demasiado rápido y quedar ácido.
Empieza disolviendo bien la levadura fresca en el agua tibia. Luego, mezcla con la harina y deja reposar esos 30 minutos de autólisis. Este descanso, antes de añadir la sal, es un truco de panadero que ayuda a que el gluten se forme casi solo, así el amasado posterior será más fácil y la miga más elástica.
Cuando añadas la sal y amases, busca una masa suave y que no se pegue en exceso. Después, déjala en un bol tapado. Aquí viene la parte de confiar: no la toques durante toda la fermentación larga. Sabrás que está lista cuando veas muchas burbujas en la superficie y haya duplicado su volumen.
Para el formado, desgasifica con suavidad; no aplastes toda la masa. Quieres conservar parte de esa estructura de aire. Dale forma de bola y colócala en un banneton enharinado con la costura hacia arriba. La fermentación final de 2-3 horas es clave para que recupere volumen antes del horno.
El horneado con vapor es imprescindible para la corteza crujiente. Precalienta bien el horno 45 minutos con la piedra dentro y una bandeja con agua abajo. Los primeros 20 minutos a alta temperatura con vapor son los que le dan el 'empujón' final y forman la corteza. Después, baja el fuego para que se cueza por dentro sin quemarse.
El error más común es cortarlo caliente. Déjalo enfriar completamente, al menos 2 horas, sobre una rejilla. Si lo cortas antes, la miga, que aún está húmeda y en proceso, se desmoronará y parecerá cruda. La paciencia aquí se recompensa con una textura perfecta.
Si no tienes piedra de hornear, usa una bandeja pesada boca abajo, precalentada igual. Y si no tienes banneton, un bol de cerámica forrado con un paño de lino bien enharinado funciona. La harina de fuerza es la ideal, pero si usas una normal, la miga será más compacta. Guárdalo en una bolsa de tela, nunca en plástico, para que la corteza mantenga su crujiente.
Sustituye la levadura fresca por 100g de masa madre activa y reduce el agua a 300ml.
Añade 50g de semillas de sésamo, lino y girasol a la masa principal.
Sustituye 200g de harina de fuerza por harina integral de trigo.
Envuelve el pan en un paño de lino o algodón y guárdalo en un lugar fresco y seco. No guardar en plástico para evitar que la corteza se ablande.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.