Un pan artesanal nutritivo con sabor a nuez y toques dulces

El pan de espelta con pasas es una deliciosa alternativa a los panes tradicionales de trigo, que combina el sabor a nuez característico de la espelta con la dulzura natural de las pasas. Este cereal ancestral, cultivado desde la Edad de Bronce, ofrece un perfil nutricional superior con mayor contenido de proteínas, fibra y minerales como el hierro y el magnesio en comparación con el trigo común.
La textura de este pan es densa pero tierna, con una miga húmeda y una corteza crujiente que se logra mediante un horneado adecuado. Las pasas aportan puntos de dulzura que contrastan perfectamente con el sabor terroso de la espelta, creando un equilibrio de sabores que funciona tanto para desayunos como para acompañar platos principales.
La fermentación lenta es clave para desarrollar los sabores complejos de este pan. Durante este proceso, los azúcares naturales de la harina se transforman, dando lugar a una miga más digerible y aromática. La espelta, al tener un gluten más frágil que el trigo, requiere un manejo cuidadoso durante el amasado para no sobre-trabajar la masa.
Para la presentación, se recomienda servir el pan recién horneado y templado, cortado en rebanadas gruesas que muestren la hermosa miga moteada con pasas. Se puede acompañar con mantequilla salada, mermelada de albaricoque o queso fresco para realzar sus sabores. El aspecto rústico se acentúa con los cortes superficiales en la superficie antes del horneado, que además permiten una expansión controlada durante la cocción.
Este pan es perfecto para quienes buscan alternativas más nutritivas a los panes convencionales, ya que la espelta es más fácil de digerir para muchas personas sensibles al trigo. Su sabor complejo y textura satisfactoria lo convierten en un básico para cualquier amante del pan artesanal.
Para conservar su frescura, se recomienda envolverlo en un paño de algodón y guardarlo a temperatura ambiente. Si se desea recalentar, unos minutos en el horno a temperatura media restaurarán su corteza crujiente sin secar la miga.
Sustituir las pasas por 100g de nueces picadas para un pan más crujiente y con sabor a frutos secos.
Mezclar 250g de harina de espelta con 250g de harina de trigo integral para una textura más ligera.
Añadir 2 cucharadas de semillas de sésamo y 2 de semillas de girasol a la masa para mayor textura y nutrientes.
Envolver en un paño de algodón o guardar en una panera. No refrigerar para evitar que se endurezca. Para congelar, cortar en rebanadas y congelar en bolsas herméticas hasta 2 meses.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.