Un pan artesanal con corteza crujiente y miga alveolada, sin necesidad de amasar

Este pan rústico sin amasado es una maravilla de la panadería casera que ha revolucionado la forma de hacer pan en casa. La técnica, popularizada por Jim Lahey, permite obtener un pan con una corteza espectacularmente crujiente y una miga llena de alveolos irregulares, característica de los mejores panes artesanales. Lo extraordinario es que se logra sin el trabajo físico del amasado tradicional, confiando en la larga fermentación para desarrollar el gluten y el sabor.
El secreto de este pan reside en la hidratación alta y el tiempo. Una masa muy húmeda fermenta lentamente durante 12-18 horas, desarrollando sabores complejos y una textura única. La corteza se forma al cocinarse en una olla de hierro fundido que crea un ambiente de vapor natural, imitando los hornos profesionales de piedra. El resultado es un pan que parece salido de una panadería tradicional europea.
El sabor es profundamente terroso, con notas ligeramente ácidas de la fermentación prolongada y un toque de trigo tostado. La textura contrasta maravillosamente: la corteza es gruesa y crujiente, casi vidriosa, mientras que la miga es húmeda, elástica y llena de agujeros irregulares que atrapan la mantequilla o el aceite de oliva perfectamente.
Para presentarlo, lo ideal es servirlo sobre una tabla de madera rústica, cortado en rebanadas gruesas que muestren la hermosa miga alveolada. Puedes acompañarlo con un cuenco de aceite de oliva virgen extra con hierbas o simplemente con mantequilla de buena calidad. El sonido al cortar la corteza es música para los amantes del pan.
Este pan es perfecto para compartir en comidas familiares, como acompañamiento de sopas, ensaladas o simplemente para disfrutar con embutidos y quesos. Su versatilidad lo convierte en un básico que una vez que lo pruebas, no querrás dejar de hacer. La satisfacción de sacar del horno tu propio pan artesanal es incomparable.
Consejo importante: no te asustes por la apariencia líquida de la masa inicial. Es normal y necesario para obtener la textura final. La paciencia es la clave: cuanto más tiempo fermente (dentro de lo razonable), más sabor desarrollará el pan.
Sustituye 150g de harina de trigo por harina de centeno para un sabor más intenso y terroso
Añade 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas a la masa inicial
Incorpora 2 cucharadas de hierbas provenzales secas o romero fresco picado
Conservar en una bolsa de papel o sobre una tabla de madera, nunca en plástico. Para recuperar la corteza crujiente, calentar en horno a 180°C durante 5 minutos.
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