Pancakes esponjosos con el toque cálido del clavo

Si quieres que te salga a la primera, empieza por no batir la masa en exceso. Mezcla los ingredientes secos y líquidos con una cuchara de madera solo hasta que se integren. Si la trabajas demasiado, el gluten de la harina se desarrolla y los pancakes quedarán gomosos en lugar de esponjosos. Es normal que la masa quede con algunos grumos pequeños.
El punto de la sartén es clave. Caliéntala a fuego medio y añade un poco de mantequilla. Debe estar caliente, pero no humeante. Si está fría, la masa se extenderá y se pegará; si está demasiado caliente, se quemará por fuera y quedará cruda por dentro. Para probar, echa una gota de masa: si chisporrotea suavemente y se forman burbujas en unos segundos, está lista.
Usa una medida para verter la masa, como un cucharón o una taza de 1/4, para que todos los pancakes salgan del mismo tamaño y se cuezan uniformemente. Cocina cada uno durante 2-3 minutos hasta que veas burbujas en la superficie y los bordes estén dorados. Solo entonces dales la vuelta con una espátula. Si lo haces antes, se romperán. Cocina el otro lado 1-2 minutos más.
Respecto a las ciruelas, elige unas que estén maduras pero firmes, para que no se deshagan en la masa. Córtalas en rodajas finas e incorpóralas suavemente a la mezcla final. Si las ciruelas son muy jugosas, puedes secarlas un poco con papel de cocina antes de añadirlas para que no humedezcan demasiado la masa.
El clavo molido es potente. Con una cucharadita es suficiente para dar ese aroma cálido sin que domine. Si no tienes clavo molido, puedes moler clavos enteros en un mortero, pero asegúrate de que quede muy fino para que no notes trozos al comer.
Sírvelos en cuanto salgan de la sartén, que es cuando están en su punto máximo de esponjosidad. Si tienes que hacer varios lotes, mantenlos calientes en un horno a temperatura muy baja (unos 90°C) sobre una rejilla, para que no se humedezcan por debajo.
Sustituir la harina de trigo por harina integral para un desayuno más nutritivo y con más fibra.
Reemplazar el huevo por 1 cucharada de semillas de lino molidas con 3 cucharadas de agua, la leche por bebida vegetal y la mantequilla por aceite de coco.
En lugar de ciruelas, se pueden usar manzanas en rodajas con canela o plátano maduro en trozos.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, usar tostadora o sartén a fuego bajo.
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23 de febrero de 2026
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