El secreto está en la masa madre y la paciencia con la fermentación

El secreto para que salga bien está en la masa madre o biga. Si tras 8-12 horas no ha duplicado su volumen y no tiene burbujas, no sigas. Es la base de todo y no se puede improvisar.
Para la masa principal, la mantequilla debe estar blanda, no derretida. Incorpórala en cubos pequeños con la batidora en marcha y no tengas prisa: esos 15-20 minutos de amasado son los que crean su textura aireada. La masa está lista cuando se despega del bowl y tiene un brillo sedoso.
El punto más delicado es la fermentación. Busca un sitio estable, sin corrientes, a unos 25-28°C (un horno apagado con la luz encendida suele funcionar). La masa debe triplicar su volumen en 3-4 horas. Luego, en el molde, debe subir casi hasta el borde en otras 4-5 horas. Si no crece lo suficiente, el pandoro quedará denso.
Al hornear, si la superficie se dora demasiado rápido, tápalo con papel de aluminio. Y aquí viene otro paso clave: el enfriado es obligatorio. Déjalo mínimo 4 horas sobre una rejilla. Si lo cortas caliente, se desmoronará. Espolvorea el azúcar glas justo al servir, si lo haces antes, la humedad lo empapará.
Añade 100g de chocolate negro rallado a la masa principal junto con la mantequilla
Rellena el centro con crema pastelera de vainilla después del horneado
Sustituye la levadura fresca por 2g de levadura seca instantánea
Conservar a temperatura ambiente, protegido de la humedad y la luz directa. No refrigerar para evitar que se seque.
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23 de febrero de 2026
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