Pitas esponjosas y suaves con un 80% de hidratación

Los panes pita de alta hidratación son una delicia de la cocina mediterránea que se caracterizan por su textura esponjosa y su capacidad para formar ese bolsillo interior perfecto. Con un 80% de hidratación, esta masa logra una miga increíblemente suave y una corteza fina que se infla maravillosamente en el horno. La técnica de alta hidratación, aunque requiere un poco más de manejo, recompensa con panes que mantienen su frescura por más tiempo y tienen una textura incomparable.
La historia del pan pita se remonta a miles de años en el Mediterráneo oriental, donde se desarrolló como un pan plano versátil que podía usarse como plato, cuchara o envoltorio. La versión de alta hidratación es una evolución moderna que busca maximizar la esponjosidad y suavidad, aprovechando al máximo la capacidad del gluten para retener agua y gas durante la fermentación. Este método produce panes que son casi como nubes comestibles, con una miga abierta y aireada.
El sabor de estos panes pita es suave y ligeramente ácido gracias a la fermentación prolongada, con notas de trigo que complementan perfectamente cualquier relleno. La textura es donde realmente brillan: exteriormente tienen una corteza delgada y flexible, mientras que interiormente son increíblemente suaves y esponjosos, con ese característico bolsillo que se forma durante el horneado cuando el vapor expande la masa.
Para la presentación, lo ideal es servir los panes pita calientes directamente del horno, apilados en una canasta de pan forrada con un paño de cocina para mantener el calor. Se pueden acompañar con hummus, baba ganoush, o cualquier dip mediterráneo. La clave está en no apilarlos demasiado para que no se aplasten y pierdan su esponjosidad característica.
Un consejo importante es trabajar la masa con paciencia y confianza. La alta hidratación puede hacer que la masa sea pegajosa al principio, pero con el amasado adecuado y los pliegues correctos, se transformará en una masa manejable y elástica. No temas usar suficiente harina en las manos y la superficie de trabajo, pero evita incorporar demasiada harina adicional a la masa misma.
Estos panes pita son perfectos para cenas informales, picnics o como base para wraps y sándwiches gourmet. Su versatilidad los convierte en un elemento básico en cualquier cocina que aprecie el buen pan artesanal. Una vez que domines esta técnica, nunca volverás a comprar panes pita en el supermercado.
Sustituir 150g de harina blanca por harina integral para un pan más nutritivo y con sabor a nuez
Añadir 2 cucharadas de hierbas secas (orégano, tomillo, romero) a la masa antes del amasado
Dividir la masa en 16 porciones más pequeñas para aperitivos o canapés
Dejar enfriar completamente antes de almacenar. Para recalentar, calentar en horno a 180°C durante 3-4 minutos o en tostadora.
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