Cremoso italiano con anís y salsa de naranja

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: hidrata las hojas de gelatina en agua fría. Así estarán listas cuando las necesites y evitarás grumos. El punto más delicado es la temperatura: calienta la mezcla de nata, leche y azúcar solo hasta que esté a punto de hervir (unos 80°C), no más. Si hierve, la nata puede cortarse y la gelatina perderá poder. Retira del fuego en cuanto veas las primeras burbujas en los bordes.
Deja que el anís infusione bien los 15 minutos que indica la receta, con el cazo tapado. Es el tiempo justo para que suelte aroma sin amargar. Después, cuela bien para quitar todas las semillas; si se cuela alguna, dará un toque demasiado intenso. Al añadir la gelatina, asegúrate de que la mezcla esté aún caliente (pero no hirviendo) para que se disuelva por completo al remover. Si se ha enfriado demasiado, caliéntala un poco a fuego muy suave.
Antes de verter la mezcla en los moldes, déjala enfriar unos 20 minutos a temperatura ambiente. Si la viertes muy caliente, puede crear condensación en la nevera y afectar la textura. Humedece los moldes con agua fría, esto es clave para que luego el desmoldado sea limpio. El reposo en la nevera es innegociable: mínimo 4 horas, mejor toda la noche. Si la sacas antes, no habrá cuajado del todo.
Para la salsa, usa naranjas jugosas. Cocínala hasta que espese ligeramente, pero recuerda que al enfriar se espesa más. Si te queda muy líquida, puedes reducirla un minuto más; si te queda muy espesa, añade una cucharada de zumo. Para desmoldar, el truco está en el agua caliente: sumerge el molde solo 2-3 segundos, no más. Si te pasas, los bordes empezarán a derretirse. Pasa un cuchillo fino por el perímetro y voltea con decisión.
Si no tienes anís en grano, puedes usar una cucharadita de anís en polvo (añádelo directamente con la nata) o incluso una cucharada de licor de anís, pero en ese caso, reduce un poco el azúcar. La panna cotta aguanta perfecta en la nevera 2-3 días cubierta con film. Sírvela fría, pero no helada, para apreciar mejor su textura cremosa.
Sustituir el anís por una vaina de vainilla abierta y raspada. Infusionar igual que con el anís.
En lugar de salsa de naranja, preparar una salsa con fresas, frambuesas y un poco de azúcar, cocinadas hasta que se deshagan.
Sustituir la nata por leche de coco y la gelatina por agar-agar. Seguir las instrucciones del fabricante para las proporciones.
Conservar en el refrigerador cubierto con film transparente. Consumir dentro de 3 días. No congelar, ya que la textura se vería afectada.
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23 de febrero de 2026
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