Patatas cocidas con piel en agua muy salada, típicas de las Islas Canarias

Las papas arrugadas son uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía canaria. Su origen se remonta a las tradiciones culinarias de las Islas Canarias, donde los agricultores desarrollaron esta técnica para conservar las patatas pequeñas y aprovechar al máximo su sabor. El nombre 'arrugadas' proviene de la peculiar textura que adquiere la piel de la patata durante la cocción en agua muy salada, que se arruga formando una costra salada y crujiente que contrasta maravillosamente con el interior tierno y cremoso.
Este plato destaca por su simplicidad y autenticidad. Se elabora con patatas pequeñas de variedades específicas como la papa bonita o la papa negra, que son características de las islas. El proceso de cocción en agua con una cantidad generosa de sal marina es fundamental, ya que no solo condimenta las patatas sino que también provoca la evaporación del agua que deja una capa de sal cristalizada sobre la piel. Este contraste entre el exterior salado y el interior suave es lo que define su carácter único.
El sabor de las papas arrugadas es intensamente salado en el exterior, con notas minerales de la sal marina, mientras que el interior ofrece un sabor terroso y dulce natural de la patata. La textura combina la crujiente y ligeramente dura piel arrugada con la carne tierna y mantecosa. Al morder, se experimenta primero el crujido salado seguido por la suavidad del interior, creando una experiencia sensorial muy satisfactoria.
Para la presentación tradicional, las papas arrugadas se sirven en un plato de barro o en una cazuela, acompañadas de mojos canarios. El mojo rojo (picón) y el mojo verde (cilantro) son los acompañamientos clásicos que realzan su sabor. Se pueden presentar con las patatas amontonadas en el centro del plato y los mojos en recipientes pequeños alrededor. También es común servir las papas directamente en la cazuela donde se cocinaron, manteniendo así su calor y autenticidad.
Este plato es perfecto para compartir en reuniones familiares o como entrante en comidas más elaboradas. Su versatilidad permite acompañar desde pescados a la plancha hasta carnes asadas, aunque tradicionalmente se sirve como plato principal acompañado solo de los mojos. La clave para unas papas arrugadas perfectas está en la calidad de las patatas, la cantidad adecuada de sal y el tiempo exacto de cocción hasta que el agua se evapore completamente.
Las papas arrugadas representan la esencia de la cocina canaria: ingredientes simples transformados mediante técnicas tradicionales en un plato lleno de sabor y personalidad. Son un testimonio de cómo la sabiduría popular puede crear delicias culinarias a partir de lo más básico, convirtiendo un humilde tubérculo en una experiencia gastronómica memorable que transporta directamente a las Islas Afortunadas.
Sustituir el vinagre por zumo de lima en el mojo verde para un toque cítrico refrescante.
Añadir ajo picado y perejil fresco a las papas en los últimos minutos de cocción para un sabor adicional.
Usar pimentón ahumado en lugar del dulce en el mojo rojo para un sabor más intenso y ahumado.
Guardar las papas arrugadas sin los mojos en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en el horno o sartén antes de servir. Los mojos se conservan separados en el refrigerador hasta 5 días.
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