Papas con salsa cremosa de ají amarillo, queso y leche

La diferencia entre que quede bien o perfecta está en el punto de cocción de las papas amarillas. Deben quedar tiernas pero firmes, no deshechas, para que aguanten bien la salsa. Cócelas enteras con piel en agua con sal unos 25-30 minutos y pélalas después, así no se empapan.
Para la uchullachua, el ají amarillo fresco es clave. Si quieres menos picor, quita bien las semillas y venas blancas antes de sofreírlo con la cebolla y el ajo. Esos 5-7 minutos de cocción son importantes para suavizar su sabor.
Al licuar, añade el queso fresco en cubos y la leche evaporada poco a poco. Si la salsa queda muy espesa, corrige con más leche. Luego, la vuelves a la olla para cocerla a fuego bajo 10-15 minutos, removiendo para que no se pegue y espese. Es el paso que le da la textura cremosa.
Sirve las papas bañadas con la salsa bien caliente y decora con huevo duro, más queso fresco y huacatay. Si no encuentras este ají fresco, puedes usar pasta de ají amarillo, pero ajusta la cantidad porque suele ser más concentrada. La salsa sobrante se guarda en la nevera un par de días.
Agregar trozos de pollo cocido a la salsa para una versión más sustanciosa
Incorporar camarones o trozos de pescado blanco a la salsa durante los últimos minutos de cocción
Mantener las semillas y venas de los ajíes amarillos para un picor más intenso
Guardar las papas y la salsa por separado en recipientes herméticos. La salsa uchullachua puede separarse ligeramente al refrigerarse, simplemente revolver bien antes de calentar. Calentar la salsa a fuego bajo revolviendo constantemente antes de servir con las papas calentadas.
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23 de febrero de 2026
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