Pescado jugoso con patatas crujientes, un clásico directo al plato

Lo que más se nota en el resultado final es el punto de cocción del pargo. Si lo pasas, la carne se seca y pierde toda su gracia. La clave es usar un fuego medio-alto y no superar los 7 minutos por lado para un ejemplar de 1 kg. Los cortes diagonales que haces antes de cocinar no son decorativos: permiten que el calor y el sabor del aceite de ajo lleguen al centro más rápido y de forma uniforme.
Para las patatas, elige una variedad que aguante bien el horno, como la Kennebec o la Monalisa. Cortarlas en rodajas gruesas (de ese 1,5 cm) es fundamental: si son muy finas, se quemarán; si son muy gruesas, el interior quedará crudo. Dales la vuelta a mitad de cocción en el horno. Es el truco para que se doren por igual por ambos lados y no se peguen a la bandeja.
El éxito del ajillo está en el ajo laminado. Si lo picas muy fino, se quema al instante y amarga todo el aceite. Laminado, se dora de forma controlada y su sabor se infusiona en el aceite sin estropearse. Calienta el aceite a fuego medio, añade el ajo y dóralo ligeramente. En cuanto empiece a tomar color, ya está. Ahí es cuando introduces el pescado. Bañarlo constantemente con ese aceite caliente es lo que cuece la parte superior y le da un sabor increíble.
Un error común es no secar bien el pargo con papel de cocina antes de salpimentarlo. Si va húmedo, salpica mucho al entrar en el aceite y la piel no se dora bien, sino que se cuece al vapor. Sécarlo a conciencia es el primer paso para una piel crujiente. Si no tienes romero o tomillo fresco, usa seco, pero reduce la cantidad a la mitad y añádelo al aceite justo antes del pescado para que no se queme.
La sincronización es sencilla: empieza por las patatas. Cuando lleven unos 20 minutos en el horno, precalienta la sartén y prepara el pescado. Así, cuando el pargo esté listo, las patatas también lo estarán o estarán a punto. Sirve todo inmediatamente. El aceite de la sartén, cargado de ajo y hierbas, es la salsa: viértelo todo sobre el pescado y las patatas. Si sobra, no lo recalentés; el pescado queda correoso. Es mejor disfrutarlo en el momento.
En lugar de freír el pargo en sartén, se puede hornear junto con las patatas. Colocar el pargo sobre las patatas en la bandeja y hornear todo junto durante 25-30 minutos.
Añadir pimientos rojos, cebolla y calabacín cortados en trozos grandes a las patatas panadera para una versión más vegetal del plato.
Guardar el pescado y las patatas por separado en recipientes herméticos. Consumir en un plazo máximo de 24 horas. Recalentar en horno a 180°C durante 10-15 minutos.
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23 de febrero de 2026
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