Un clásico francés elevado con el lujoso aroma de la trufa negra

El Parmentier de patata es un clásico de la cocina francesa que rinde homenaje a Antoine-Augustin Parmentier, el farmacéutico que popularizó el consumo de patatas en Francia en el siglo XVIII. Este plato humilde de origen campesino ha evolucionado hasta convertirse en un manjar gourmet cuando se combina con ingredientes de lujo como la trufa negra. La versión tradicional consiste en un puré de patata cremoso que cubre un relleno sabroso, pero nuestra interpretación eleva este concepto con el aroma terroso y complejo de la trufa negra.
El sabor de este Parmentier es una experiencia sensorial completa. La suavidad del puré de patata, enriquecido con mantequilla y nata, contrasta maravillosamente con el intenso aroma a tierra húmeda, bosque y nueces de la trufa negra. La textura es sublime: un exterior dorado y crujiente que esconde un interior sedoso y cremoso que se deshace en la boca. Cada bocado libera los aromas complejos de la trufa, que se integran perfectamente con la dulzura natural de la patata.
La presentación es crucial para este plato gourmet. Se recomienda servir el Parmentier en cazuelitas individuales de barro o en moldes circulares desmoldables para crear una presentación elegante. El acabado dorado se consigue gratinando la superficie con queso parmesano y pan rallado, creando una costra crujiente que contrasta con la cremosidad interior. Para el toque final, se puede rallar un poco más de trufa negra fresca justo antes de servir, lo que potencia el aroma y añade un elemento visual sofisticado.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se busca impresionar a los comensales con sabores refinados pero reconfortantes. La trufa negra, considerada el diamante de la cocina, transforma un plato humilde en una experiencia gastronómica memorable. Es importante utilizar trufa negra de calidad, preferiblemente fresca o en conserva de buena calidad, ya que su aroma es el protagonista absoluto del plato.
Para acompañar, se recomienda una ensalada verde simple con vinagreta suave que limpie el paladar entre bocados. Las bebidas ideales son vinos tintos con cuerpo como un Borgoña o un Pinot Noir, que complementan los sabores terrosos de la trufa sin overpowerarlos. También funciona maravillosamente con vinos blancos complejos como un Chardonnay con crianza en barrica.
En cuanto a la técnica, el secreto está en el puré de patata: debe ser extremadamente suave y cremoso, sin grumos. Las patatas deben cocerse con piel para que absorban menos agua, y el puré debe hacerse con patatas aún calientes para que absorban mejor la mantequilla y la nata. La trufa debe añadirse en el último momento para preservar su aroma volátil, que se pierde con el calor prolongado.
Añadir 200g de setas silvestres salteadas con ajo al puré de patata para una versión más terrosa
Sustituir la nata por leche de soja sin azúcar y la mantequilla por margarina vegana, omitiendo el queso parmesano
Guardar en recipiente hermético en nevera. Recalentar en horno a 180°C durante 15 minutos para recuperar la textura crujiente.
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