Pasta corta horneada con calabacín, bechamel y hierbas aromáticas

La diferencia entre que quede bien o perfecta está en cómo manejas el agua del calabacín. Si lo salteas demasiado o lo dejas sudar, soltará mucha agua que luego aflojará la bechamel. El truco es saltearlo a fuego vivo para que se dore y quede tierno pero aún firme, justo como indica el paso 2. Si lo haces bien, evitarás que el plato final quede aguado.
Otro punto clave es la pasta. Es fundamental cocinarla 2 minutos menos de lo que diga el paquete. Así terminará de hacerse en el horno y no se pasará, quedando con una textura ideal. Al escurrirla, mézclala con un poco de aceite para que no se apelmace mientras preparas el resto.
Para la bechamel, no tengas prisa. Cuando añadas la harina a la mantequilla derretida (el roux), remuévela bien durante unos 2 minutos hasta que huela a galleta. Esto cocina la harina y evita el sabor a crudo. Luego, vierte la leche templada o a temperatura ambiente poco a poco, batiendo con varillas para que no se formen grumos. Si queda algún grumo, puedes pasar la salsa por un colador fino antes de usarla.
Al mezclar todo, asegúrate de que la bechamel esté tibia, no hirviendo, para que no cueza más la pasta o las verduras. Usa solo la mitad del queso parmesano en la mezcla; la otra mitad va por encima para crear esa capa dorada y crujiente que tanto gusta. Si no tienes romero o tomillo fresco, puedes usar secos, pero reduce la cantidad a la mitad, ya que su sabor es más concentrado.
El horneado es el último control. Precalienta el horno a 200°C y no lo abras antes de tiempo. Deja que la superficie se dore y burbujee de forma uniforme, lo que suele llevar entre 20 y 25 minutos. Si ves que se dora demasiado rápido por arriba, puedes cubrirlo con papel de aluminio. Al sacarlo, deja que repose 5 minutos; así se asientan los sabores y es más fácil servirla.
Si te sobra, guárdala en la nevera y recaliéntala en el horno o en una sartén con un poco de aceite. El microondas la dejará blanda. Este plato admite variaciones: puedes añadir espinacas con el calabacín o cambiar el queso mozzarella por uno curado si prefieres un sabor más intenso.
Añadir 300g de pechuga de pollo cocida y desmenuzada a la mezcla antes de hornear para una versión más proteica.
Sustituir la bechamel por una salsa de anacardos, usar quesos vegetales y omitir la mantequilla usando aceite de oliva.
Añadir berenjena asada en cubos junto con el calabacín para un sabor más intenso y terroso.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, cubrir con papel aluminio y hornear a 180°C durante 15-20 minutos o hasta que esté caliente.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.