Una base aromática y vibrante para tus platos tailandeses

La pasta de curry amarillo es un elemento fundamental en la cocina tailandesa, una mezcla aromática que combina la frescura de las hierbas con la profundidad de las especias. Originaria del centro de Tailandia, esta pasta se distingue por su vibrante color amarillo dorado, que proviene de la cúrcuma fresca, y por su sabor equilibrado que no es tan picante como el curry rojo ni tan suave como el verde.
El proceso de elaboración tradicional implica el uso de un mortero de piedra para triturar todos los ingredientes, lo que permite liberar sus aceites esenciales y crear una textura más auténtica. Sin embargo, también se puede preparar en procesador de alimentos para mayor comodidad. La combinación de chalotas tailandesas, ajo, galanga, lemongrass y cilantro fresco crea un perfil de sabor complejo que es a la vez terroso, cítrico y ligeramente picante.
Esta pasta es increíblemente versátil y sirve como base para numerosos platos tailandeses como el curry amarillo con pollo, mariscos o verduras. Su textura debe ser homogénea pero con cierta granulación que demuestre su elaboración artesanal. El aroma que desprende durante su preparación es embriagador, transportándote directamente a los mercados callejeros de Bangkok.
Para su conservación, se recomienda almacenarla en un frasco de vidrio hermético en el refrigerador, donde puede durar hasta dos semanas. También se puede congelar en porciones individuales para tenerla siempre disponible. La pasta mejora con el tiempo, ya que los sabores se integran y maduran, desarrollando mayor profundidad y complejidad.
En cuanto a presentación, el color amarillo intenso es su principal atractivo visual. Se puede servir en pequeños cuencos como acompañamiento o utilizarse directamente en la cocción de otros platos. La consistencia debe ser similar a una pasta espesa, fácil de untar pero sin ser líquida. Los pequeños trocitos visibles de las hierbas y especias añaden textura y autenticidad al producto final.
Esta receta respeta las proporciones tradicionales pero se adapta a ingredientes más accesibles en occidente, manteniendo siempre el equilibrio entre lo dulce, lo salado, lo ácido y lo picante que caracteriza a la cocina tailandesa. Es un básico que todo amante de la cocina asiática debería tener en su repertorio.
Omite la pasta de camarones y añade 1 cucharada de salsa de soja para dar umami.
Reduce la cantidad de chiles a 2-3 unidades y retira todas las semillas.
Añade 5-6 hojas de lima kaffir picadas para un toque cítrico más intenso.
Guardar en refrigerador a 4°C máximo. Para congelar, dividir en porciones pequeñas y almacenar hasta 3 meses.