Una opción baja en carbohidratos con un toque italiano cremoso

La pasta de konjac es una alternativa saludable y baja en carbohidratos que ha ganado popularidad en los últimos años. Originaria de Asia, específicamente de Japón, el konjac es una planta que se procesa para crear fideos con textura única y casi nulo contenido calórico. Esta versión fusiona la tradición italiana con ingredientes modernos, creando un plato que satisface los antojos de pasta sin las calorías tradicionales.
La salsa de queso gorgonzola es el corazón de este plato, aportando un sabor intenso y cremoso que contrasta perfectamente con la textura ligeramente gelatinosa de los fideos de konjac. El gorgonzola, un queso azul italiano con denominación de origen, se derrite suavemente en la nata creando una salsa sedosa que cubre cada hebra de pasta. El resultado es una experiencia gourmet que engaña al paladar con su riqueza y profundidad de sabores.
La textura de los fideos de konjac es particularmente interesante: son ligeramente elásticos y tienen una consistencia única que algunos describen como 'masticable' pero agradable. Es importante enjuagarlos bien antes de cocinar para eliminar el ligero olor característico del konjac. Al combinarlos con la salsa cremosa, se crea un equilibrio perfecto entre la suavidad del queso y la textura distintiva de la pasta.
Para la presentación, se recomienda servir en platos hondos precalentados, espolvoreando nueces picadas por encima para añadir crujiente y un toque de pimienta negra recién molida. Unas hojas de rúcula fresca alrededor del plato añaden color y un contraste de sabor ligeramente amargo que complementa la riqueza del queso. La decoración con virutas de parmesano y un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir eleva la presentación a nivel de restaurante.
Este plato es ideal para quienes siguen dietas bajas en carbohidratos, keto o simplemente buscan una alternativa más ligera a la pasta tradicional. A pesar de su apariencia indulgente, es sorprendentemente ligero y no deja esa sensación de pesadez típica de los platos de pasta con salsas cremosas. La combinación de sabores intensos con texturas interesantes lo convierte en una experiencia culinaria memorable.
Para los amantes del queso azul, este plato es una verdadera delicia. La intensidad del gorgonzola se suaviza con la nata, creando un perfil de sabor complejo que evoluciona en el paladar. Se puede ajustar la cantidad de queso según el gusto personal, añadiendo más para los paladares más aventureros o reduciéndola ligeramente para quienes prefieren sabores más sutiles.
Añade 200g de pechuga de pollo cortada en tiras y salteada antes de preparar la salsa.
Incorpora 100g de espinacas frescas lavadas en el último minuto de cocción.
Saltea 150g de champiñones laminados con el ajo para añadir sabor umami.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una sartén añadiendo un poco de nata o leche para restaurar la cremosidad de la salsa.