Sopa cremosa de garbanzos y pasta, hecha en casa

La clave de esta receta está en aplastar una parte de los garbanzos contra el fondo de la olla. Ese gesto es lo que libera su almidón y le da a la sopa su textura cremosa y consistente, sin necesidad de añadir harinas o nata. Si te saltas este paso, te quedará un caldo aguado.
Empieza pochando bien la cebolla a fuego medio, hasta que esté transparente y dulce. Luego añade el ajo y el romero solo un minuto, para que suelten aroma pero no se quemen y amarguen la base. Si usas garbanzos de bote, escúrrelos bien; si son cocidos en casa, mejor. El siguiente punto importante es dejar que el conjunto cueza a fuego lento esos 20 minutos con el caldo. No tengas prisa, es cuando los sabores se casan de verdad.
Aquí viene otro truco para que no falle: cuece la pasta por separado. Sí, aunque luego se termine en la sopa. Si la echas cruda directamente al caldo, este se volverá turbio y la pasta soltará demasiado almidón, pudiendo quedarte un plato pastoso. Cocínala al dente, pero restando un par de minutos del tiempo que indique el paquete, porque terminará de hacerse en la olla.
Cuando la sopa esté lista, retira la ramita de romero (que ya habrá soltado todo su sabor) y es el momento de aplastar esos garbanzos. Luego, incorpora la pasta y dale solo 2-3 minutos más a fuego suave para que absorba el sabor. Prueba y ajusta el punto de sal entonces, no antes, porque los caldos y los garbanzos ya llevan su propia sal.
Para servir, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en crudo hace milagros, realzando todos los sabores. Si te sobra, guárdala en la nevera. Al día siguiente estará incluso más sabrosa, aunque la pasta habrá absorbido más líquido. Si al recalentarla ves que está demasiado espesa, añade un poco de agua o caldo para aligerarla.
Añade 100g de panceta o guanciale cortada en cubitos al inicio, dorándola antes de añadir la cebolla para un sabor más intenso y carnoso.
Sustituye el caldo de verduras por caldo vegetal y asegúrate de que todos los ingredientes sean 100% vegetales. Añade un poco de levadura nutricional al final para un sabor umami.
Incorpora una guindilla seca o una pizca de copos de chile al sofrito inicial para darle un toque picante a la sopa.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. La sopa se espesará al enfriarse; al recalentar, añade un poco de agua o caldo para ajustar la consistencia.
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23 de febrero de 2026
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