Pasta casera con salsa cremosa de trufa negra y parmesano

Si quieres que siempre te salga bien, fija la temperatura de la crema cuando infusiones la trufa. Debe estar a fuego muy suave, sin llegar a hervir, para que el aroma no se evapore y se amargue.
Para la masa, el reposo de 30 minutos es clave para que la sémola absorba bien la humedad y quede elástica. Si la trabajas antes de tiempo, se te romperá al estirarla. Al cortar las tagliatelle, espolvoréalas con un poco de harina extra para que no se peguen entre sí mientras esperan.
El agua de cocción que reservas es tu seguro. La salsa de trufa y crema es densa; añade un par de cucharones del agua caliente al mezclarla con la pasta para que quede sedosa y cubra bien cada hebra. Integra el parmesano fuera del fuego para que se funda sin cuajarse.
Si no encuentras trufa fresca, la en conserva funciona, pero escúrrela bien y usa su líquido para potenciar la salsa. Sirve la pasta en platos calentados; el contraste de temperatura hace que el queso se funda mejor y el aroma de la trufa se despliegue al instante.
Sustituye la trufa negra por trufa blanca fresca, que tiene un aroma más intenso y afrutado.
Reemplaza la crema por crema de anacardos, la mantequilla por aceite de oliva y el parmesano por queso vegano de anacardos.
Añade champiñones silvestres salteados para complementar el sabor terroso de la trufa.
Guarda la pasta cocida y la salsa por separado en recipientes herméticos. Calienta suavemente en sartén con un poco de agua o caldo antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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