Un plato vibrante que combina la frescura del apio con la intensidad del tomate seco

Esta pasta mediterránea es una celebración de los sabores del sur de Europa, donde el apio fresco y crujiente se encuentra con la dulzura concentrada del tomate seco. El apio, a menudo subestimado, aporta una textura única y un sabor herbáceo que equilibra perfectamente la intensidad umami del tomate seco. Esta combinación crea una sinfonía de sabores que transporta directamente a las costas del Mediterráneo.
La preparación comienza con un sofrito aromático donde el ajo y la cebolla doran lentamente en aceite de oliva virgen extra, liberando sus esencias y creando una base perfumada para la salsa. Los tomates secos hidratados aportan su característico sabor dulce y ligeramente ácido, mientras que el apio cortado en juliana mantiene su crujiente textura incluso después de la cocción, ofreciendo un contraste sensacional en cada bocado.
La pasta, preferiblemente de formato corto como penne o fusilli, se cocina al dente para absorber mejor los sabores de la salsa. El queso parmesano rallado al final añade un toque salado y umami que realza todos los ingredientes, mientras que las hojas de albahaca fresca aportan un aroma herbal que completa el perfil mediterráneo del plato.
Para la presentación, se recomienda servir la pasta en platos hondos o platos planos, espolvoreando generosamente con queso parmesano y decorando con hojas enteras de albahaca. Un chorrito final de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir añade brillo y realza los aromas. Este plato se puede acompañar con una ensalada verde simple y una copa de vino blanco fresco.
La belleza de esta receta reside en su versatilidad: se puede preparar con diferentes tipos de pasta según disponibilidad, y los niveles de picante se pueden ajustar al gusto. Es un plato que funciona igualmente bien para una cena entre semana que para una comida especial con invitados, ofreciendo siempre una experiencia gastronómica satisfactoria y llena de sabor.
En cuanto a texturas, el plato ofrece una combinación perfecta: la pasta tierna pero firme, el apio crujiente, los tomates secos masticables y el queso derretido que se funde con el calor. Cada ingrediente mantiene su identidad mientras contribuye a una armonía general que es la esencia misma de la cocina mediterránea: simple, honesta y profundamente sabrosa.
Añade 200g de gambas peladas o trozos de pollo a la salsa después de sofreír el ajo y la cebolla. Cocina hasta que estén dorados antes de agregar el apio.
Incorpora 100ml de nata para cocinar o crema de leche vegetal al final de la cocción de la salsa para obtener una textura más suave y cremosa.
Añade pimiento rojo en tiras y calabacín en rodajas junto con el apio para aumentar el contenido vegetal del plato.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en una sartén con un poco de agua o aceite de oliva para recuperar la textura.
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