Coliflor asada con pasta, almendras y un toque de limón

Para evitar los fallos más comunes, fíjate en el tamaño de los floretes de coliflor. Si son demasiado grandes, se cocinarán por fuera pero quedarán crudos por dentro; si son muy pequeños, se quemarán. Lo ideal son trozos del tamaño de una nuez, todos similares para que se doren de manera uniforme en el horno. Extiéndelos en una sola capa en la bandeja, sin amontonarlos, y voltea a mitad de cocción para que se doren por todos lados.
El ajo es otro punto delicado. Cuando lo pongas en la sartén con el aceite, usa fuego medio-bajo y no lo dejes más de 1-2 minutos. Debe quedar fragante y ligeramente transparente, nunca dorado o tostado, porque amarga el plato. Si se te pasa, es mejor empezar de nuevo con ajo fresco.
Un truco que marca la diferencia es reservar una taza del agua de cocción de la pasta. Al integrar todo, si ves que la mezcla está seca o la salsa no se liga, añade un poco de este agua, que tiene almidón. Te ayudará a crear una textura cremosa que une la pasta con la coliflor sin necesidad de nata o salsas pesadas.
Para las almendras, tuéstalas en una sartén seca a fuego medio, moviéndolas constantemente. En cuanto empiecen a soltar su aroma y a tomar un color dorado claro, sácalas de la sartén y pásalas a un plato. Si las dejas en el calor residual, seguirán cociéndose y podrían quemarse. Pícalas después de enfriar para que no suelten aceite.
Si no tienes parmesano, puedes usar otro queso curado y salado que se ralle, como un manchego viejo. Y si quieres más verdor, añade un puñado de espinacas frescas en el último momento, cuando integres la pasta y la coliflor en la sartén caliente; se marchitarán ligeramente con el calor. Sirve la pasta enseguida, para que las almendras mantengan su crujiente.
Agregar 200g de garbanzos escurridos a la bandeja de coliflor durante los últimos 10 minutos de asado para una versión más sustanciosa.
Añadir 1/2 cucharadita de copos de chile seco o pimentón picante a la mezcla de especias para la coliflor.
Mezclar 100ml de nata para cocinar o yogur griego al final de la cocción para una textura más cremosa.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar en sartén con un poco de agua o aceite de oliva para restaurar la textura.
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23 de febrero de 2026
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