Pasta con judías verdes, tomate, aceitunas y queso feta

Antes de ponerte con todo, mira esto: el punto de las judías verdes es clave. Si las cueces demasiado, se quedan blandas y pierden el encanto. Añádelas a la olla de la pasta solo durante los últimos 3 minutos de cocción, así quedarán tiernas pero con un toque crujiente.
Cuando saltees el ajo y la cebolla, ve con cuidado. Quieres que la cebolla se poche y el ajo esté fragante, pero si se doran o queman, amargarán todo el plato. A fuego medio está bien. Luego, al añadir los tomates cherry, no los cocines hasta que se deshagan; con que se calienten y se ablanden un poco es suficiente, para que sigan soltando su jugo al comer.
Un truco que marca la diferencia: tuesta las semillas de sésamo tú mismo. En una sartén pequeña a fuego bajo, 2-3 minutos moviendo sin parar hasta que huelan a nuez y se doren ligeramente. Si las compras ya tostadas, revívelas 30 segundos en la sartén para que recuperen todo su aroma. Ese crujiente y sabor no tienen comparación.
Para el montaje final, no mezcles el queso feta con la pasta caliente en la sartén. Espolvoréalo al servir, junto con el sésamo tostado y el perejil fresco. Así el queso se calienta ligeramente pero no se derrite por completo, manteniendo su textura cremosa y su punto salado. El chorrito final de aceite de oliva virgen extra y el jugo de limón son los toques que lo unen todo; pruébalo antes de añadir más sal, porque las alcaparras, aceitunas y el feta ya aportan bastante.
Si no tienes romero fresco, puedes omitirlo o usar una pizca de seco (con mucho más cuidado, que es más potente). La pasta fusilli o penne es ideal porque atrapa bien los tropezones, pero sirve cualquier formato corto. Este plato aguanta bien si lo dejas templado, pero si lo recalientas, hazlo a fuego muy suave con un poco de agua o aceite para que no se seque.
Añade 200g de garbanzos escurridos o trozos de pollo a la plancha cortados en tiras durante el paso de integración de verduras.
Incorpora 1 chile rojo picado o copos de chile al gusto junto con el ajo para darle un toque picante.
Sustituye las semillas de sésamo por una mezcla de semillas de calabaza y girasol tostadas.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar ligeramente en sartén o microondas antes de servir, añadiendo un poco de agua o aceite de oliva si es necesario.
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23 de febrero de 2026
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