Un clásico italiano con el toque crujiente de almendras tostadas

Lo que más se nota en el resultado final es el punto del ajo. Si se quema, amarga todo el plato. Por eso, el truco está en dorar las láminas de ajo a fuego medio-bajo, vigilándolas de cerca durante esos 4-5 minutos hasta que estén doradas pero no oscuras. Usa el mismo aceite donde las cocinaste para saltear la pasta; ahí está todo el sabor.
Otro punto clave es la textura. Para que las almendras aporten su contraste, tuéstalas primero en una sartén seca, sin aceite, hasta que estén doradas y fragantes, y resérvalas. Si las añades al final con todo lo demás, mantendrán mejor su crujido. Y no olvides guardar una taza del agua de cocción de la pasta; si al saltear todo queda un poco seco, añade un chorrito de ese agua caliente para ligar la salsa y que quede sedosa.
El momento de servir es importante. Añade el perejil fresco picado y el queso parmesano rallado justo al retirar del fuego, para que el calor los integre sin que el perejil se mustie o el queso se derrita por completo. Si te sobra, recaliéntalo a fuego suave en una sartén con un poco de agua o aceite, ya que la pasta tiende a secarse.
Añade espinacas baby o tomates cherry cortados por la mitad durante el último minuto de salteado
Incorpora gambas peladas o trozos de pollo cocido junto con la pasta
Omite el queso parmesano y añade un chorrito de jugo de limón al final
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar en sartén con un poco de aceite de oliva.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.