Un plato principal vegetariano lleno de texturas y sabores mediterráneos

Esta pasta salteada con judías verdes y nueces es una deliciosa combinación de sabores mediterráneos que celebra la frescura de los vegetales y la riqueza de los frutos secos. Originaria de las cocinas italianas y mediterráneas, esta receta fusiona la tradición de la pasta con técnicas de salteado asiáticas, creando un plato único que sorprende por su equilibrio entre lo crujiente y lo suave.
El plato ofrece una experiencia sensorial completa: la pasta al dente proporciona una base perfecta, mientras que las judías verdes aportan un crujido fresco y vegetal. Las nueces tostadas añaden un toque terroso y cremoso que complementa maravillosamente el sabor ligeramente dulce de las judías. El ajo y la cebolla salteados crean una base aromática que impregna todo el plato con su fragancia.
En cuanto a texturas, encontramos una combinación magistral: la suavidad de la pasta cocida al punto justo, el crujiente fresco de las judías verdes apenas cocidas, y la textura quebradiza y mantecosa de las nueces tostadas. El aceite de oliva virgen extra no solo une todos los elementos, sino que también aporta su característico sabor afrutado y ligeramente picante.
Para la presentación, se recomienda servir en platos hondos o platos planos grandes, espolvoreando generosamente con queso parmesano rallado y unas hojas de albahaca fresca. El contraste del queso blanco con el verde de las judías y el marrón de las nueces crea una composición visualmente atractiva. Se puede añadir un chorrito final de aceite de oliva virgen extra para dar brillo al plato.
Este plato es perfecto para cualquier época del año, pero especialmente en primavera y verano cuando las judías verdes están en su mejor momento. Su versatilidad permite adaptarlo a diferentes gustos: se pueden añadir tomates cherry para un toque ácido, o sustituir las nueces por piñones para una versión más mediterránea clásica.
En cuanto a consejos prácticos, es crucial no cocinar demasiado las judías verdes para mantener su color verde brillante y su textura crujiente. Las nueces deben tostarse justo antes de usar para que liberen todos sus aceites aromáticos. La pasta debe escurrirse bien pero reservando un poco del agua de cocción, ya que el almidón ayuda a crear una salsa ligera que une todos los ingredientes.
Añade 300g de pechuga de pollo cortada en tiras al salteado después de la cebolla. Cocina hasta que esté dorado antes de agregar las judías verdes.
Incorpora 200g de tomates cherry cortados por la mitad junto con las judías verdes para un toque ácido y jugoso.
Sustituye las nueces por piñones tostados para un sabor más mediterráneo clásico.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en sartén con un poco de aceite de oliva antes de servir.
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