Un clásico italiano rápido, con el truco del agua de cocción

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: pon a hervir el agua para la pasta y, mientras, pica la cebolla, el ajo y los tomates. Así, cuando la pasta esté lista, ya tendrás todo listo para el salteado. El punto más delicado es el ajo: añádelo después de la cebolla y sofríelo solo 1 minuto a fuego medio. Si se quema, amarga todo el plato.
Para la salsa, usa tomates maduros y déjalos cocer a fuego medio-alto esos 5-7 minutos hasta que se deshagan y suelten su jugo. No te pases, no queremos un puré, sino una salsa ligera. Aquí es clave reservar una taza del agua de cocción de la pasta. Es el truco para ligar la salsa y que quede cremosa, sin necesidad de nata. Añádela poco a poco cuando mezcles la pasta con el tomate.
La albahaca siempre al final, fuera del fuego, para que no pierda aroma ni se ponga negra. Si no tienes fresca, puedes usar un puñado de espinacas baby al saltear la cebolla, pero el sabor será distinto. Sirve al momento, con el queso parmesano rallado en el momento, que se funde con el calor residual. Si sobra, recalienta a fuego suave con un chorrito de agua.
Añade 200g de gambas peladas al saltear las verduras para una versión con marisco.
Incorpora 1 guindilla roja picada junto con el ajo para un toque picante.
Añade 50g de aceitunas negras deshuesadas y picadas junto con los tomates.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta en sartén con un poco de aceite de oliva antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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