Un clásico de la cocina chilena con capas de pino y cremoso choclo

El pastel de choclo es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía chilena, con raíces que se remontan a la época colonial. Esta deliciosa preparación combina la dulzura natural del maíz con el sabroso pino tradicional, creando un contraste de sabores que ha conquistado paladares por generaciones. Su origen se encuentra en las cocinas campesinas donde el maíz era un ingrediente fundamental y abundante.
La textura del pastel es verdaderamente única: una capa superior cremosa y dorada de choclo molido que se hornea hasta obtener una costra dorada perfecta, mientras que en su interior se esconde un jugoso relleno de pino (carne picada con cebolla, huevo duro y aceitunas). Esta combinación de cremosidad y sustancia hace del pastel de choclo un plato completo y satisfactorio.
El sabor es una armonía perfecta entre lo dulce y lo salado. La masa de choclo aporta una dulzura natural que contrasta maravillosamente con el pino sazonado con comino y pimentón. Las aceitunas negras y los trozos de huevo duro añaden notas saladas y texturas variadas que enriquecen cada bocado. Es un plato que evoca nostalgia y tradición familiar.
Para la presentación tradicional, se sirve en individuales cazuelas de greda que conservan el calor y añaden un toque rústico y auténtico. La costra dorada del choclo debe estar ligeramente crujiente por fuera mientras mantiene su cremosidad interior. Se puede decorar con unas hojas de albahaca fresca o perejil picado para añadir color y frescura.
Este plato es ideal para compartir en reuniones familiares o como entrada sustanciosa antes del plato principal. Su versatilidad permite servirlo tanto en ocasiones informales como en celebraciones más formales. La combinación de ingredientes lo convierte en un plato nutritivo y balanceado que satisface tanto a niños como a adultos.
Un consejo importante es dejar reposar el pastel unos minutos después de hornearlo para que las capas se asienten y sea más fácil servir porciones limpias. La calidad del choclo es fundamental: cuanto más fresco y dulce sea el maíz, mejor será el resultado final. Se puede acompañar con una ensalada chilena fresca para equilibrar la riqueza del plato.
Sustituye la carne por una mezcla de lentejas cocidas y champiñones salteados. Mantiene la textura y sabor tradicional.
Usa carne de pollo molida en lugar de res para una versión más suave y ligera.
Prepara porciones individuales en ramekins para una presentación más elegante en cenas formales.
Dejar enfriar completamente, cubrir con film plástico y refrigerar. Calentar en horno a 160°C durante 15-20 minutos o hasta calentar completamente.
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