Crujientes por fuera y tiernas por dentro, acompañadas de una cremosa salsa alioli

Las patatas al horno con alioli son un clásico de la cocina española que combina la sencillez de las patatas asadas con la riqueza de una salsa emulsionada de ajo y aceite. Este plato tiene sus raíces en la tradición mediterránea, donde las patatas se han convertido en un ingrediente fundamental desde su llegada a Europa desde América. La técnica de hornear las patatas permite que desarrollen una corteza dorada y crujiente mientras mantienen su interior tierno y cremoso.
El alioli, cuyo nombre proviene del catalán 'all i oli' (ajo y aceite), es una salsa emulsionada que data de la época romana y se ha mantenido como un elemento esencial en la gastronomía mediterránea. Su preparación tradicional requiere paciencia y técnica para lograr la emulsión perfecta entre el ajo machacado y el aceite de oliva, aunque las versiones modernas suelen incluir huevo para facilitar la emulsión.
La combinación de texturas es lo que hace especial este plato: las patatas ofrecen un contraste entre lo crujiente de su exterior y lo suave de su interior, mientras que el alioli aporta una cremosidad sedosa y un sabor intenso a ajo que complementa perfectamente la neutralidad de las patatas. El aroma que desprenden las patatas mientras se hornean es irresistible y anuncia una guarnición que puede robar el protagonismo al plato principal.
Para la presentación, se recomienda servir las patatas calientes directamente del horno en una fuente amplia, con el alioli en un cuenco aparte para que cada comensal pueda tomar la cantidad deseada. Se pueden espolvorear con perejil fresco picado para añadir color y frescura. Las patatas deben estar bien doradas y con los bordes ligeramente crujientes, mientras que el alioli debe tener una consistencia cremosa y homogénea.
Esta guarnición es versátil y puede acompañar desde carnes asadas hasta pescados a la plancha. Su preparación es sencilla pero requiere atención al tiempo de horneado para lograr el punto perfecto de dorado. Las patatas deben cortarse en trozos uniformes para que se cocinen de manera pareja, y es importante darles la vuelta a mitad de cocción para que se doren por todos lados.
El secreto de unas buenas patatas al horno está en el aceite de oliva y la temperatura del horno. Un buen chorro de aceite ayuda a que se forme esa corteza dorada tan característica, mientras que un horno bien caliente asegura que las patatas se cocinen rápidamente por fuera, sellando su humedad interior. El alioli, por su parte, debe reposar al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se integren completamente.
Lava bien las patatas pero no las peles. La piel se vuelve crujiente al hornear y añade textura y nutrientes.
Para una versión tradicional, omite el huevo y emulsiona solo el ajo machacado con el aceite de oliva, aunque requiere más paciencia y técnica.
Añade pimentón dulce o picante, comino o cúrcuma a las patatas antes de hornear para variar el sabor.
Guarda las patatas y el alioli por separado en recipientes herméticos. Las patatas se pueden recalentar en el horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar su textura crujiente. El alioli debe consumirse en 2 días.
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