Crujientes por fuera, tiernas por dentro con una cremosa salsa de ajo

Las patatas al horno con salsa de ajo son una guarnición clásica de la cocina española que combina la textura crujiente de las patatas horneadas con la cremosidad y sabor intenso de una salsa de ajo casera. Este plato tiene sus raíces en las tradiciones culinarias mediterráneas, donde el ajo y el aceite de oliva son ingredientes fundamentales que aportan personalidad y profundidad de sabor.
Las patatas se hornean hasta conseguir un exterior dorado y crujiente mientras mantienen su interior tierno y suave. El secreto está en el corte en cuñas y el tiempo de cocción adecuado, que permite que el almidón se caramelice ligeramente creando esa textura irresistible que contrasta perfectamente con la suavidad de la salsa.
La salsa de ajo es el alma de este plato. Preparada con ajo fresco, yogur griego y hierbas aromáticas, ofrece una cremosidad equilibrada con un toque picante del ajo que no resulta agresivo gracias a la suavidad del yogur. El perejil fresco añade un toque herbáceo que refresca el conjunto.
En cuanto a la presentación, se recomienda servir las patatas calientes directamente del horno, dispuestas en una fuente amplia con la salsa de ajo en un cuenco aparte o vertida generosamente sobre ellas. El contraste visual entre el dorado de las patatas y el blanco cremoso de la salsa resulta muy atractivo.
Este plato es versátil y se adapta a diferentes ocasiones, desde una comida familiar diaria hasta una cena más especial. Su preparación sencilla y el uso de ingredientes accesibles lo convierten en una opción perfecta para quienes buscan una guarnición sabrosa y satisfactoria.
Para el mejor resultado, es importante no amontonar las patatas en la bandeja del horno, dejando espacio entre ellas para que se doren uniformemente. También se puede experimentar con diferentes variedades de patata según la textura deseada.
Añade queso parmesano rallado a las patatas los últimos 5 minutos de horneado para obtener una capa crujiente y sabrosa
Añade otras hierbas frescas como eneldo, cebollino o albahaca a la salsa de ajo para diferentes perfiles de sabor
Guarda las patatas y la salsa por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Las patatas se pueden recalentar en el horno para recuperar su textura crujiente.
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