Patatas crujientes y salsa casera, sin complicaciones

Si no quieres que se estropee al final, controla el tamaño del corte de las patatas. Si los trozos son desiguales, unos se quemarán y otros quedarán crudos. Córtalas en gajos o cubos de 2-3 cm y sécalas bien con papel de cocina antes de mezclarlas con el aceite y las hierbas. La humedad es el enemigo del dorado.
El otro punto clave es no amontonarlas en la bandeja. Necesitan espacio para que el calor circule y se doren, no se cuezan al vapor. Extiéndelas en una sola capa. Mientras se hornean, aprovecha para hacer la salsa. Sofríe bien la cebolla hasta que esté transparente antes de añadir el ajo, así evitarás sabores crudos. El azúcar no es para endulzar, sino para equilibrar la acidez del tomate. Deja que la salsa reduzca a fuego medio-bajo esos 15-20 minutos para que espese y concentre el sabor.
A mitad del horneado, da la vuelta a las patatas con una espátula para que se doren por todos lados. La albahaca de la salsa se añade al final, justo antes de servir, para que no pierda su aroma fresco. Si te sobra, guarda las patatas y la salsa por separado. Las patatas recalentadas en el horno o airfryer recuperan mejor la textura que en el microondas.
Añadir pimentón dulce o picante a las patatas antes de hornear para un toque más intenso.
Incorporar carne picada de ternera o cerdo a la salsa para una versión más contundente.
Asegurarse de que todos los ingredientes sean veganos y omitir cualquier producto animal.
Guardar las patatas y la salsa por separado en recipientes herméticos. Calentar en el horno a 180°C durante 10-15 minutos o en el microondas.
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23 de febrero de 2026
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