Una guarnición argentina crujiente por fuera y suave por dentro, bañada en chimichurri fresco

Las patatas asadas con chimichurri son una guarnición clásica de la cocina argentina que combina la textura crujiente de las patatas horneadas con la frescura y el sabor intenso del chimichurri tradicional. Este plato tiene sus raíces en las parrillas argentinas, donde el chimichurri se utiliza como acompañamiento esencial para carnes, pero su versatilidad lo ha llevado a convertirse en el complemento perfecto para vegetales asados.
Las patatas se hornean hasta alcanzar un exterior dorado y crujiente mientras mantienen un interior suave y cremoso. El secreto está en el doble proceso de cocción: primero se cuecen ligeramente para ablandar el interior y luego se hornean a alta temperatura para crear esa corteza perfecta que todos amamos. La textura contrastante es lo que hace este plato tan especial.
El chimichurri, por su parte, es una salsa vibrante que aporta frescura y complejidad. Su combinación de perejil, ajo, vinagre y aceite de oliva crea un equilibrio perfecto entre lo ácido, lo herbáceo y lo picante. La salsa no solo se sirve sobre las patatas, sino que también se puede utilizar para marinar ligeramente las patatas antes de hornear, lo que intensifica los sabores.
Para la presentación, se recomienda servir las patatas en una fuente amplia, rociadas generosamente con el chimichurri y decoradas con hojas frescas de perejil. El contraste de colores entre el dorado de las patatas y el verde brillante del chimichurri crea un plato visualmente atractivo. Se puede acompañar con rodajas de limón para que cada comensal pueda ajustar la acidez a su gusto.
Esta guarnición es perfecta para acompañar carnes a la parrilla, pero también funciona maravillosamente como plato principal vegetariano cuando se sirve con una ensalada fresca. La versatilidad del chimichurri permite adaptarlo a diferentes preferencias: se puede hacer más picante añadiendo más ají molido o más suave reduciendo la cantidad de ajo.
El almacenamiento es sencillo: las patatas se conservan mejor por separado del chimichurri para mantener su textura crujiente. Se recomienda consumir en el día, aunque las sobras se pueden recalentar en el horno para recuperar parte de la textura original. El chimichurri, por su parte, mejora con el tiempo y se puede conservar en refrigeración hasta por una semana.
Sustituye el perejil por cilantro fresco para un chimichurri con un sabor más cítrico y herbal.
Añade comino y paprika ahumada a las patatas antes de hornear para un sabor más complejo.
Sirve las patatas con chimichurri sobre una cama de quinoa o lentejas para convertirlo en un plato principal.
Guardar las patatas y el chimichurri en recipientes separados. Las patatas se pueden recalentar en el horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar textura. El chimichurri se conserva hasta 1 semana en refrigeración.
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