Una guarnición aromática y llena de sabor

Las patatas asadas con cilantro y ajo son una guarnición clásica de la cocina española que combina la textura crujiente por fuera y suave por dentro de las patatas con el aroma fresco del cilantro y el sabor intenso del ajo. Este plato tiene sus raíces en las tradiciones culinarias mediterráneas, donde las patatas se han convertido en un ingrediente fundamental desde su llegada a Europa en el siglo XVI.
La preparación es sencilla pero requiere paciencia para lograr el punto perfecto de dorado y textura. Las patatas se cortan en gajos o cubos, se sazonan generosamente y se hornean hasta quedar doradas y crujientes. El cilantro fresco se añade al final para mantener su aroma y color vibrante, mientras que el ajo aporta ese toque picante y aromático que complementa perfectamente la dulzura natural de las patatas.
El resultado es una guarnición versátil que puede acompañar desde carnes asadas hasta pescados a la plancha. La combinación de texturas es especialmente satisfactoria: el exterior crujiente contrasta con el interior cremoso de las patatas, mientras que el cilantro fresco añade un toque herbáceo que equilibra la riqueza del aceite de oliva.
Para la presentación, se recomienda servir las patatas inmediatamente después de añadir el cilantro fresco, para que mantengan su textura crujiente. Se pueden espolvorear con un poco más de cilantro picado y unas rodajas finas de limón para añadir frescura. El plato se ve especialmente atractivo cuando se sirve en una fuente amplia que muestre los diferentes tonos dorados de las patatas.
Esta receta es perfecta para quienes buscan una guarnición diferente a las patatas fritas tradicionales, ofreciendo un perfil de sabores más complejo y aromático. El cilantro, aunque no es tradicional en todas las regiones de España, se ha incorporado a la cocina moderna aportando un toque fresco y contemporáneo.
Un consejo importante es no amontonar las patatas en la bandeja del horno, ya que necesitan espacio para dorarse uniformemente. También es crucial removerlas ocasionalmente durante la cocción para que se doren por todos lados. El aceite de oliva virgen extra de calidad marcará la diferencia en el sabor final.
Sustituye el cilantro por una mezcla de hierbas provenzales (tomillo, romero, orégano y albahaca) para un sabor más mediterráneo.
Añade 1 cucharadita de chile en polvo o pimentón picante para darle un toque picante a la receta.
Espolvorea las patatas con queso parmesano rallado durante los últimos 5 minutos de horneado para que se derrita.
Guardar las patatas sobrantes en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en el horno a 180°C durante 10-15 minutos para recuperar la textura crujiente.
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