El truco está en secar bien las patatas antes de hornear

Si vas con poco margen de error, céntrate en secar muy bien las patatas con papel de cocina después de cortarlas. Es el paso que más gente se salta y es clave para que queden crujientes y no se cuezan al vapor en su propio jugo.
Para que se doren por igual, corta los trozos de un tamaño uniforme y colócalos en una sola capa en la bandeja, dejando espacio entre ellos. Si los amontonas, se cocerán en lugar de asarse. Dales la vuelta a mitad del tiempo de horno, sobre los 20-22 minutos, para que se doren por todos lados.
El punto exacto lo pruebas pinchando un trozo con un tenedor. Si entra fácil, están listas. Si quieres más crujiente, déjalas 5-10 minutos más. Al sacarlas, déjalas reposar unos 5 minutos; así se asientan y el exterior gana textura. Si no tienes tomillo fresco, puedes usar seco, pero añádelo al principio con el aceite para que suelte todo su aroma.
Lava bien las patatas y córtalas con piel para obtener más fibra y un sabor más intenso.
Añade una pizca de pimentón picante o guindilla en polvo a la mezcla de aceite.
Incorpora ralladura de limón y un chorrito de zumo de limón antes de hornear para un toque fresco.
Guarda las patatas sobrantes en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, usa el horno a 180°C durante 10-15 minutos o en sartén con un poco de aceite.
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23 de febrero de 2026
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