El truco está en secar bien las patatas y la emulsión de la vinagreta

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no secar bien las patatas antes de meterlas al horno. La humedad superficial es tu enemiga para conseguir ese exterior crujiente. Mi consejo es lavarlas, cortarlas en gajos del mismo tamaño y luego secarlas concienzudamente con papel de cocina. Después, mézclalas bien con el aceite de oliva virgen extra, la sal y la pimienta en un bol, no directamente en la bandeja, para que se impregnen por igual.
Para que se doren de forma uniforme, extiéndelas en una bandeja forrada con papel de horno, asegurándote de que no se toquen. Añade los dientes de ajo enteros y sin pelar y las ramitas de romero fresco. Así se aromatiza el aceite y las patatas se impregnan de sabor sin que el ajo se queme. Hornéalas a 200°C durante 40-45 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. El punto exacto lo sabrás cuando al pincharlas con un tenedor cedan con facilidad y estén bien doradas por fuera.
Mientras se asan, prepara la vinagreta. El orden es clave para que emulsione: en un bol, bate primero la mostaza de Dijon con el vinagre de vino tinto. Añade el ajo picado fino y luego, sin dejar de batir, incorpora el aceite de oliva virgen extra en un hilo fino y constante. Así se crea una salsa ligera y homogénea que no se corta. Termina con el perejil fresco picado y rectifica de sal y pimienta.
Sirve las patatas calientes, recién salidas del horno. Retira los ajos asados (si quieres, pélalos y añádelos, están deliciosos) y las ramitas de romero. Rocia con la vinagreta justo en el momento de llevar a la mesa y mezcla suavemente. Si la preparas con antelación, la vinagreta puede separarse; solo tienes que batirla de nuevo con energía. Para una versión más contundente, puedes añadir unas aceitunas negras o alcaparras picadas a la mezcla.
Añadir a la vinagreta otras hierbas frescas como cebollino, eneldo o albahaca picada.
Incorporar aceitunas negras deshuesadas y picadas a la vinagreta para un sabor más mediterráneo.
Añadir una pizca de guindilla en polvo o unas gotas de salsa picante a la vinagreta.
Guardar las patatas asadas y la vinagreta por separado en recipientes herméticos. Las patatas se pueden recalentar en el horno a 180°C durante 10-15 minutos. La vinagreta batir bien antes de usar.
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23 de febrero de 2026
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