La guarnición perfecta para cualquier ocasión

Las patatas crujientes con alioli son una guarnición clásica de la cocina española que combina la textura dorada y crujiente de las patatas con la cremosidad y sabor intenso del alioli tradicional. Este plato tiene sus raíces en las tabernas y bares de toda España, donde se sirve como tapa acompañando bebidas o como guarnición perfecta para carnes y pescados a la parrilla.
La clave de esta receta está en el doble proceso de cocción de las patatas: primero se cuecen para que queden tiernas por dentro y luego se hornean a alta temperatura para conseguir ese exterior dorado y crujiente que tanto caracteriza a este plato. El contraste de texturas entre el interior suave y el exterior crujiente es simplemente irresistible.
El alioli, por su parte, es una salsa emulsionada a base de ajo y aceite de oliva que aporta un sabor intenso y aromático. Su nombre proviene del catalán 'all i oli', que literalmente significa 'ajo y aceite'. La versión tradicional se elabora solo con estos dos ingredientes, aunque muchas recetas modernas incluyen huevo para facilitar la emulsión y darle una textura más cremosa.
Para presentar este plato, se recomienda servir las patatas calientes y crujientes en un plato amplio, con el alioli en un cuenco aparte para que cada comensal pueda tomar la cantidad deseada. Se puede espolvorear con perejil fresco picado para dar un toque de color y frescor. También se pueden acompañar con unas rodajas de limón para quienes prefieran un toque cítrico.
Esta guarnición es versátil y combina perfectamente con carnes a la parrilla, pescados al horno o simplemente como parte de una tabla de tapas. Es ideal para reuniones informales, cenas familiares o como aperitivo en cualquier ocasión. La preparación es sencilla pero el resultado siempre impresiona por su sabor auténtico y texturas contrastadas.
Un consejo importante es no amontonar las patatas en la bandeja del horno, ya que necesitan espacio para que el aire caliente circule alrededor y se doren uniformemente. También es crucial secar bien las patatas después de hervirlas para eliminar el exceso de humedad y conseguir ese crujido perfecto que tanto buscamos en esta receta.
Lavar bien las patatas y hornearlas con piel para un resultado más rústico y con más fibra.
Sustituir parte del aceite por yogur griego para un alioli más ligero y con menos calorías.
Añadir comino, curry o paprika ahumada a las patatas antes de hornear para diferentes perfiles de sabor.
Guardar las patatas y el alioli por separado en recipientes herméticos. Las patatas se pueden recalentar en el horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar la textura crujiente.
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