Guarnición perfecta para acompañar carnes y pescados

Las patatas crujientes con salsa de limón son una guarnición clásica de la cocina española que combina la textura dorada y crujiente de las patatas con el toque fresco y ácido de una salsa de limón casera. Este plato es perfecto para acompañar carnes asadas, pescados a la plancha o simplemente para disfrutar como aperitivo.
La clave de estas patatas está en la doble cocción: primero se cuecen para que queden tiernas por dentro y luego se fríen a alta temperatura para conseguir esa corteza dorada y crujiente que tanto nos gusta. La técnica de la doble cocción garantiza que las patatas queden perfectamente cocidas en su interior mientras mantienen una textura exterior irresistible.
La salsa de limón es un acompañamiento fresco y aromático que equilibra la grasa de las patatas fritas. Preparada con zumo de limón fresco, aceite de oliva virgen extra y hierbas aromáticas, aporta un toque mediterráneo que realza el sabor de las patatas sin enmascararlo.
Para la presentación, se recomienda servir las patatas calientes recién salidas del aceite, espolvoreadas con sal gruesa y acompañadas de la salsa de limón en un cuenco aparte. Se pueden decorar con unas ramitas de perejil fresco y unas rodajas de limón para dar un toque de color. Esta guarnición es ideal para reuniones familiares, comidas informales o como acompañamiento de platos principales en ocasiones especiales.
El secreto del éxito está en elegir patatas adecuadas para freír, como las variedades Kennebec o Monalisa, que tienen un alto contenido en almidón y absorben menos aceite. También es importante secar bien las patatas después de cocerlas para evitar salpicaduras durante la fritura.
Esta receta es versátil y se puede adaptar a diferentes gustos: se pueden añadir especias como pimentón dulce o ahumado, ajo en polvo o hierbas provenzales antes de servir. También se pueden preparar al horno para una versión más ligera, aunque la textura será ligeramente diferente.
Para una versión más ligera, hornear las patatas a 200°C durante 30-40 minutos con un poco de aceite de oliva
Añadir pimentón dulce o ahumado, ajo en polvo o hierbas provenzales a las patatas antes de servir
Guardar las patatas y la salsa por separado en recipientes herméticos. Recalentar las patatas en el horno para recuperar la textura crujiente.
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