Patatas doradas al horno con salsa casera, paso a paso

El error más típico aquí es no separar bien las patatas en la bandeja. Si se amontonan, se cocinan al vapor y no se doran. Para que queden crujientes, es clave que cada gajo tenga su espacio y que el horno esté bien precalentado a 200°C antes de meterlas.
El corte uniforme es otro punto clave. Si unos gajos son más grandes que otros, unos se quemarán y otros quedarán crudos por dentro. Mezcla bien las patatas con el aceite de oliva y las especias en un cuenco grande, asegurándote de que todas quedan bien impregnadas. El pimentón dulce no solo da sabor, sino también ese color rojizo tan característico.
Mientras se hornean, dales la vuelta a mitad de cocción, sobre el minuto 15. Así se doran por todos lados. El tiempo total puede variar un poco según el horno, pero 25-30 minutos suele ser suficiente. Sácalas cuando estén doradas y, si pinchas una con un tenedor, esté tierna.
Para la salsa, el truco está en el fuego lento y la paciencia. Sofríe el ajo sin que se queme y añade los tomates con el azúcar. Esta cucharadita no endulza, sino que equilibra la acidez del tomate. Déjala reducir 15-20 minutos hasta que espese. Si la quieres más fina, tritúrala al final. Añade la albahaca fresca picada en el último momento para que no pierda aroma.
Mi consejo: sirve las patatas en cuanto salgan del horno, espolvoreadas con perejil fresco. La salsa puedes ponerla en un cuenco aparte para que cada uno moje a su gusto, o verterla alrededor. Si te sobran, las patatas se pueden recalentar en el horno o airfryer unos minutos para recuperar el crujiente; la salsa aguanta bien en la nevera 2-3 días.
Añade una mezcla de especias como comino, cilantro molido y cúrcuma a las patatas antes de hornearlas.
Incorpora aceitunas negras deshuesadas y alcaparras a la salsa de tomate para un sabor más mediterráneo.
Asegúrate de que todos los ingredientes sean veganos y sustituye el azúcar por sirope de agave si es necesario.
Guarda las patatas y la salsa por separado en recipientes herméticos. Las patatas perderán su textura crujiente al refrigerarse, pero se pueden recalentar en el horno a 180°C durante 10 minutos. La salsa se conserva mejor y puede calentarse en una cacerola a fuego bajo.
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23 de febrero de 2026
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