El truco está en la doble cocción y el espacio en la bandeja

La clave de esta receta está en el secado de las patatas después de hervirlas. Si quedan húmedas, el vapor impedirá que se doren bien en el horno. Déjalas escurrir bien en el colador y, si quieres asegurarte, pásales un papel de cocina antes de mezclarlas con el aceite y las especias.
El segundo punto crítico es no amontonarlas en la bandeja. Necesitan espacio para que el aire caliente circule y las haga crujientes por todos lados. Si las aprietas, se cocerán al vapor y quedarán blandas. Usa dos bandejas si es necesario. Hornea a 220°C y dales la vuelta a mitad de tiempo para un dorado uniforme.
Para la salsa, el yogur griego es ideal por su espesor, pero si usas uno natural normal, cuélalo antes en un paño para quitarle suero y que no quede aguada. Mezcla todos los ingredientes con antelación para que los sabores se integren.
Si las patatas se te ablandan al recalentarlas, mételas unos minutos en el horno precalentado en lugar de usar el microondas. Así recuperarán parte del crujiente.
Añadir 1 cucharadita de comino molido y 1/2 cucharadita de cúrcuma al aliño de las patatas para un toque oriental
Incorporar 1 cucharadita de pasta de chile o unas gotas de salsa picante a la salsa de yogur
Guardar las patatas y la salsa por separado en recipientes herméticos. Las patatas se pueden recalentar en el horno a 200°C durante 10 minutos para recuperar la textura crujiente. La salsa conservar en refrigeración.
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23 de febrero de 2026
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