Gajos crujientes al horno con una salsa cremosa de ajo

Si quieres que siempre te salga bien, fija la atención en dos cosas: que las patatas estén bien secas antes de mezclarlas con el aceite y las especias, y que no las amontones en la bandeja. La humedad superficial es el enemigo del crujido, y si están apretadas, se cocerán al vapor en lugar de dorarse. Mi consejo es usar papel de cocina y frotar bien después de lavarlas. Para el corte, intenta que los gajos sean de tamaño similar, así se harán todos a la vez.
La mezcla de especias con el aceite es clave. En un bol grande, integra bien el pimentón dulce, el picante, el comino y el orégano con el aceite de oliva antes de añadir las patatas. Así evitas que las especias se quemen en el horno y se reparten de forma uniforme. Una vez mezcladas, extiéndelas en una sola capa sobre el papel de hornear.
El punto del horno es sencillo pero hay que vigilarlo: 200°C y entre 25 y 30 minutos. A mitad de cocción, dales la vuelta con una espátula para que se doren por todos lados. No te fíes solo del tiempo; sácalas cuando veas que están doradas y crujientes por fuera. Si usas patatas más grandes o el corte es más grueso, puede que necesiten unos minutos extra.
Para la salsa, lo importante es conseguir una textura fina y que el ajo no pique en exceso. Tritura muy bien los dientes de ajo hasta hacer una pasta antes de añadir el yogur y la mayonesa. El zumo de limón recién exprimido le da el punto de frescor que corta la grasa. Pruébala y ajusta de sal y pimienta al gusto; a veces con la sal de la mayonesa es suficiente. Si la prefieres más ligera, puedes usar solo yogur griego, aunque quedará menos cremosa.
Sírvelas calientes, justo al salir del horno, con la salsa aparte para que cada uno moje a su gusto. Si las preparas con antelación, se reblandecen; es un plato para comer al momento. Si te sobran, recalientalas unos minutos en el horno o airfryer para recuperar algo de textura, aunque nunca quedarán como recién hechas.
No peles las patatas antes de cortarlas en gajos. La piel se volverá especialmente crujiente al hornearse y añadirá textura y nutrientes adicionales.
Añade una mezcla de hierbas frescas como cilantro, eneldo y cebollino a la salsa de ajo para un sabor más complejo y aromático.
Sustituye la mayonesa por tahini o una mezcla de anacardos remojados y agua para la salsa, y el yogur griego por yogur de soja sin azúcar.
Guarda las patatas y la salsa por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Las patatas se pueden recalentar en el horno a 180°C durante 10-15 minutos para recuperar su textura crujiente. La salsa debe consumirse dentro de 3 días.
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23 de febrero de 2026
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