Una guarnición crujiente y aromática con un toque picante

Las patatas especiadas con salsa de mostaza son una guarnición versátil que combina la textura crujiente de las patatas horneadas con un sofisticado toque de especias y una salsa cremosa de mostaza. Este plato tiene sus raíces en la cocina mediterránea, donde las patatas se han convertido en un acompañamiento clásico para carnes, pescados y ensaladas. La combinación de especias como el pimentón y la cúrcuma no solo aporta un color vibrante, sino también profundidad de sabor.
La textura es clave en esta receta: las patatas deben quedar doradas por fuera y tiernas por dentro, con una corteza ligeramente crujiente que se forma gracias al aceite de oliva y al horneado a temperatura adecuada. Las especias se adhieren perfectamente a la superficie de las patatas, creando una capa aromática que se complementa maravillosamente con la cremosidad de la salsa de mostaza.
El sabor es un equilibrio perfecto entre lo terroso de las patatas, lo picante suave de las especias y el toque ligeramente ácido y cremoso de la mostaza. La salsa de mostaza, preparada con yogur griego, aporta frescura y contraste, mientras que el ajo y el perejil añaden notas herbáceas que realzan el conjunto.
Para la presentación, se recomienda servir las patatas calientes directamente del horno, dispuestas en un plato amplio o fuente. La salsa de mostaza puede presentarse en un cuenco pequeño al lado o vertida artísticamente sobre las patatas. Unas hojas de perejil fresco esparcidas por encima añaden color y frescura visual.
Esta guarnición es perfecta para acompañar carnes a la parrilla, pescados al horno o incluso como parte de un menú vegetariano más completo. Su versatilidad la convierte en una opción ideal para comidas familiares, cenas informales o incluso ocasiones especiales donde se busca un acompañamiento con carácter.
Un consejo importante es no amontonar las patatas en la bandeja del horno, ya que necesitan espacio para dorarse uniformemente. También es crucial removerlas a mitad de cocción para garantizar que se cocinen por todos lados. La salsa puede prepararse con antelación y refrigerarse, lo que permite concentrarse en las patatas durante el horneado.
Sustituye las especias por una mezcla de romero fresco, tomillo y orégano picados. Añade ralladura de limón para un toque cítrico.
Para la salsa, sustituye el yogur griego por yogur de soja sin azúcar y asegúrate de que la mostaza sea vegana.
Añade 50g de queso parmesano rallado a las patatas especiadas durante los últimos 5 minutos de horneado para obtener una capa crujiente de queso.
Guarda las patatas y la salsa por separado en recipientes herméticos. Las patatas pueden recalentarse en el horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar su textura crujiente. La salsa debe consumirse en 2 días.
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