Crujientes, doradas y saludables sin aceite en exceso

Las patatas fritas son un clásico universal que acompaña prácticamente cualquier plato principal. Esta versión en airfryer revoluciona el concepto tradicional al ofrecer el mismo sabor y textura crujiente que todos amamos, pero con una fracción del aceite utilizado en la fritura convencional. El resultado son patatas doradas por fuera, tiernas por dentro y con ese irresistible crujido que las hace adictivas.
La técnica del airfryer utiliza aire caliente en circulación para cocinar los alimentos de manera uniforme, creando una capa exterior crujiente sin necesidad de sumergir las patatas en abundante aceite. Este método no solo es más saludable, sino que también evita los olores persistentes de la fritura tradicional y reduce significativamente el riesgo de salpicaduras y quemaduras en la cocina.
Para obtener el mejor resultado, es fundamental elegir el tipo adecuado de patata. Las variedades como la Kennebec o la Monalisa son ideales por su alto contenido en almidón, lo que garantiza esa textura esponjosa interior y exterior dorada. El remojo previo en agua fría elimina el exceso de almidón superficial, permitiendo que las patatas se doren uniformemente sin pegarse entre sí.
La presentación es clave para realzar este sencillo pero delicioso acompañamiento. Sirve las patatas calientes en un cuenco amplio o directamente en la mesa sobre papel absorbente decorativo. Acompaña con diferentes salsas como mayonesa casera, alioli, kétchup o una salsa brava picante para satisfacer todos los gustos. Espolvorea con sal gruesa marina y perejil fresco picado justo antes de servir para un toque final de sabor y color.
Estas patatas fritas en airfryer son versátiles y se adaptan a cualquier ocasión, desde una comida familiar informal hasta una cena más elaborada. Su preparación sencilla y resultados consistentes las convierten en la guarnición perfecta para carnes a la parrilla, pescados o simplemente como snack para compartir. La posibilidad de personalizar los condimentos las hace aún más atractivas para todos los paladares.
Un consejo profesional: no sobrecargues la cesta del airfryer. Es mejor cocinar en lotes más pequeños para asegurar que el aire caliente circule libremente alrededor de cada patata, garantizando una cocción uniforme y ese crujido perfecto que distingue a unas buenas patatas fritas. Deja reposar un minuto después de cocinar para que terminen de crujir antes de servir.
Lava bien las patatas pero no las peles. La piel añade textura, nutrientes y un sabor más terroso. Asegúrate de frotarlas bien para eliminar cualquier impureza.
Corta las patatas en rodajas finas tipo chips. Reduce el tiempo de cocción a 12-15 minutos total, vigilando constantemente para que no se quemen. Sazona con sal marina y hierbas provenzales.
Añade 1/2 cucharadita de cayena en polvo o pimentón picante a la mezcla de condimentos. Sirve con una salsa yogur con menta para contrastar el picante.
Deja enfriar completamente las patatas sobrantes. Guárdalas en un recipiente hermético en la nevera. Para recalentar, colócalas en el airfryer a 180°C durante 3-5 minutos para recuperar la textura crujiente. No uses microondas ya que las ablandará.
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