Una guarnición cremosa y aromática con el toque fresco de la albahaca

Las patatas salteadas con pesto son una guarnición versátil que combina la textura cremosa de las patatas con el intenso aroma de la albahaca y el queso parmesano. Esta receta tiene sus raíces en la cocina italiana, donde el pesto genovés es un elemento fundamental, pero aplicado de manera innovadora a las patatas para crear un acompañamiento que eleva cualquier plato principal.
El sabor es una deliciosa combinación de lo terroso de las patatas con la frescura herbácea del pesto, el toque salado del queso y el sutil picante del ajo. Las patatas se doran ligeramente en la sartén, creando una textura exterior crujiente que contrasta perfectamente con su interior tierno y cremoso. El pesto se incorpora al final para mantener todos sus aromas y propiedades intactas.
Esta guarnición es perfecta para acompañar carnes a la parrilla, pescados al horno o incluso como base para un plato vegetariano más completo. Su versatilidad la convierte en una opción ideal para cualquier ocasión, desde cenas informales hasta reuniones más especiales. La combinación de colores verdes y dorados hace que sea visualmente atractiva y apetitosa.
Para la presentación, se recomienda servir las patatas calientes, espolvoreadas con un poco más de queso parmesano rallado y algunas hojas de albahaca fresca para decorar. Se pueden acompañar con una ensalada verde simple para equilibrar los sabores. El contraste de temperaturas y texturas hará que este acompañamiento sea memorable.
Un consejo importante es utilizar patatas de variedad firme como la Kennebec o la Monalisa, que mantienen bien su forma durante el salteado. También es crucial no sobrecocinar el pesto, añadiéndolo solo al final del proceso para que conserve todo su sabor y propiedades nutricionales. El aceite de oliva virgen extra de calidad marcará la diferencia en el resultado final.
Esta receta es ideal para quienes buscan una guarnición diferente a las patatas tradicionales, con un toque mediterráneo y sofisticado. Se puede adaptar fácilmente utilizando pesto de albahaca casero o de buena calidad, y ajustando la cantidad de ajo según el gusto personal. Es una excelente manera de incorporar más hierbas frescas en la dieta diaria.
Sustituir la albahaca por espinacas frescas para un pesto más suave y económico
No pelar las patatas para obtener más fibra y un sabor más terroso
Sustituir el queso parmesano por levadura nutricional para una versión vegana
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Separar las patatas del pesto si es posible. Calentar en sartén a fuego medio antes de servir.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.