Una crema untable de calabacín asado, fresca y fácil

El truco que más ayuda en esta receta es asar bien el calabacín. No lo saques del horno solo cuando esté blando; déjalo hasta que los bordes empiecen a dorarse y caramelizarse. Esa es la clave para que el paté tenga un sabor dulce y ahumado, no a verdura hervida.
Para que no te quede aguado, deja que el calabacín y el ajo se enfríen bien en la bandeja unos 10-15 minutos antes de triturar. Así suelta el vapor y no humedece la mezcla. Si aún así la textura te parece muy densa después de procesar, añade aceite de oliva o una cucharada de agua poco a poco hasta que esté untable.
El punto de sal es importante aquí. Prueba siempre después de triturar, cuando todos los ingredientes estén integrados. El queso crema y el calabacín asado ya aportan sabor, así que rectifica con cuidado. Mi consejo es añadir el comino tal cual indica la receta; le da un toque terroso que combina muy bien, pero si no te gusta, puedes omitirlo.
Si puedes, prepara el paté con antelación. Déjalo tapado en la nevera al menos una hora; los sabores se asientan y mejora mucho. Se conserva perfectamente 2-3 días. Para servirlo, un buen hilo de aceite de oliva virgen extra por encima y unas semillas de sésamo tostadas le dan el toque final.
Añadir 1 chile fresco o 1/2 cucharadita de pimentón picante al procesar
Incorporar 50g de nueces tostadas al momento de triturar para añadir textura y sabor
Sustituir el queso crema por 100g de tofu sedoso o anacardos remojados
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 3 días. No es recomendable congelar ya que puede alterar la textura cremosa.
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23 de febrero de 2026
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