Un clásico paté francés con textura rústica y sabores intensos

El Pâté de Campaña es un clásico de la gastronomía francesa que se remonta a las tradiciones campesinas del norte de Francia. Originario de las regiones rurales, este paté se caracteriza por su textura rústica y sabores intensos, elaborado tradicionalmente para conservar las carnes durante los meses fríos. Su nombre 'de campaña' hace referencia a su origen humilde y a la técnica de preparación que permitía a las familias campesinas aprovechar diferentes cortes de carne.
Este paté presenta una textura firme pero desmenuzable, con trozos visibles de carne y grasa que le confieren un carácter auténtico y tradicional. Los sabores son complejos y profundos, donde el hígado de cerdo aporta un toque terroso, el tocino proporciona jugosidad y las hierbas aromáticas como el tomillo y el laurel equilibran el conjunto con notas herbáceas.
La presentación tradicional se realiza en moldes de terrina o en recipientes de cerámica, desmoldándose cuidadosamente sobre una tabla de madera. Se sirve en rodajas gruesas acompañado de pan rústico tostado, encurtidos como pepinillos o cebollitas, y mostaza de Dijon. La corteza dorada que se forma durante la cocción añade un contraste de textura delicioso.
Para lograr la textura perfecta, es fundamental respetar los tiempos de reposo tanto antes como después de la cocción. El enfriado lento permite que los sabores se integren completamente y que la grasa se solidifique, dando como resultado un paté que se corta limpiamente. Se recomienda prepararlo con al menos 24 horas de anticipación para que desarrolle todo su potencial de sabor.
Este paté es ideal para compartir en reuniones familiares o como parte de una tabla de quesos y embutidos. Su versatilidad permite servirlo tanto como aperitivo en cócteles como primer plato en cenas formales. La combinación de texturas y sabores lo convierte en un clásico atemporal que nunca pasa de moda.
Para los amantes de la cocina tradicional, el Pâté de Campaña representa la esencia de la cocina francesa rústica, donde la paciencia y la calidad de los ingredientes son fundamentales. Cada bocado transporta a las cocinas de campo francesas, evocando aromas de hierbas provenzales y técnicas ancestrales de conservación.
Añade 100g de pistachos pelados y tostados a la mezcla de carne para un contraste de textura y color.
Incorpora 10g de trufa negra rallada a la mezcla para un toque de lujo y sabor terroso.
Sustituye la mitad de la carne de cerdo por carne de pollo para un sabor más suave y menos intenso.
Conservar en la nevera cubierto con papel film. Se puede congelar hasta 3 meses, preferiblemente en porciones individuales.
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