Un entrante cremoso y aromático con el toque ahumado del horno

Este paté de espinacas asadas con tomillo es una deliciosa reinterpretación de los clásicos patés vegetales, donde la técnica de asar las espinacas antes de procesarlas aporta una profundidad de sabor única. La combinación del tomillo fresco con el ahumado del horno crea un perfil aromático que recuerda a los campos mediterráneos en primavera, mientras que la cremosidad obtenida en el Thermomix garantiza una textura sedosa y perfectamente emulsionada.
La técnica de asar las espinacas antes de procesarlas es clave en esta receta, ya que concentra los sabores naturales y elimina el exceso de humedad, evitando que el paté quede acuoso. Este paso también desarrolla notas ligeramente caramelizadas que contrastan maravillosamente con la frescura del limón y la acidez de la crema agria. El resultado es un paté que puede servirse tanto frío como a temperatura ambiente, manteniendo siempre su consistencia cremosa.
En cuanto a textura, este paté destaca por su suavidad casi aterciopelada, lograda gracias a la potencia del Thermomix para emulsionar perfectamente los ingredientes. Los frutos secos tostados añaden un crujido sutil que rompe la homogeneidad de manera agradable, mientras que el queso crema aporta cuerpo sin enmascarar el sabor principal de las espinacas. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial compleja pero equilibrada.
Para la presentación, recomiendo servir el paté en un cuenco de cerámica rústica, decorado con unas ramitas de tomillo fresco y un hilo de aceite de oliva virgen extra. Acompañar con tostadas de pan de centeno crujiente, galletas saladas o crudités de verduras frescas como zanahorias, apio y pepino. El contraste de colores entre el verde intenso del paté y los acompañamientos crea una presentación visualmente atractiva para cualquier ocasión.
Este paté es ideal para preparar con antelación, ya que los sabores se intensifican después de unas horas en refrigeración. Puede conservarse perfectamente hasta tres días, lo que lo convierte en una opción práctica para cenas improvisadas o reuniones sociales. Su versatilidad permite adaptarlo a diferentes preferencias dietéticas simplemente ajustando los ingredientes lácteos por alternativas vegetales.
Finalmente, el equilibrio nutricional de este plato lo hace adecuado para diversos momentos del día, aunque brilla especialmente como entrante en cenas elegantes o como parte de una tabla de aperitivos compartida. La combinación de proteínas vegetales, grasas saludables y fibra lo convierte en una opción satisfactoria que agrada tanto a paladares exigentes como a aquellos que buscan opciones más ligeras sin sacrificar sabor.
Añade 200g de corazones de alcachofa en conserva escurridos junto con las espinacas para un sabor más terroso y complejo.
Incorpora 1 chile rojo fresco sin semillas o 1/2 cucharadita de copos de chile durante el procesado para un toque picante.
Sustituye el tomillo por una mezcla de albahaca, perejil y menta fresca para un perfil más fresco y veraniego.
Conservar en un recipiente hermético en la nevera. Cubrir la superficie con film transparente directamente sobre el paté para evitar que se seque. No congelar, ya que la textura cremosa se vería afectada.
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