Una crema suave y aromática de setas silvestres, perfecta para untar

El paté vegano de setas es una reinterpretación moderna de los clásicos patés franceses, adaptada a la cocina vegetal contemporánea. Esta receta combina la riqueza terrosa de las setas silvestres con la cremosidad de ingredientes vegetales, creando una textura sedosa y un sabor profundo que recuerda a los bosques otoñales. La tradición de los patés se remonta a la cocina francesa, pero esta versión vegana incorpora técnicas mediterráneas de cocción lenta para extraer todo el sabor de las setas.
El sabor es complejo y aromático, con notas terrosas de las setas, un toque dulce de la cebolla caramelizada y un fondo ahumado del pimentón. La textura es suave y untable, perfecta para extender sobre pan tostado o galletas saladas. La combinación de setas variadas aporta diferentes matices: los champiñones blancos dan cuerpo, las setas shiitake aportan umami y las setas de cardo ofrecen un sabor más intenso y silvestre.
Para la presentación, se recomienda servir el paté en un cuenco de cerámica rústica, decorado con unas hojas de perejil fresco y unas láminas finas de setas salteadas. También se puede moldear en forma de terrina y desmoldar sobre una tabla de madera, rodeado de pan crujiente, aceitunas y encurtidos. La presentación en tarros pequeños individuales es ideal para cócteles y reuniones.
Este paté es versátil y se puede adaptar según la temporada de setas disponibles. En primavera se pueden utilizar setas de San Jorge, en otoño níscalos y boletus, y en invierno setas de cardo. La clave está en cocinar las setas a fuego lento para que suelten toda su agua y concentren su sabor, proceso que también ayuda a lograr la textura cremosa característica.
Desde el punto de vista nutricional, este paté es rico en fibra, vitaminas del grupo B y minerales como el selenio y el potasio. Las setas son conocidas por sus propiedades antioxidantes y su contenido en betaglucanos, que favorecen el sistema inmunológico. Al ser vegano, no contiene colesterol y es bajo en grasas saturadas, lo que lo convierte en una opción saludable para cualquier ocasión.
Para conservar su frescura, se recomienda almacenar en refrigeración y consumir en un plazo de 3-4 días. También se puede congelar porciones individuales para tener siempre a mano un aperitivo gourmet. La receta es fácil de personalizar: se puede añadir un toque picante con guindilla, un toque cítrico con ralladura de limón o un toque herbal con tomillo fresco.
Añade 1 cucharadita de aceite de trufa o 5 g de trufa negra rallada al final del proceso de trituración para un toque gourmet.
Incorpora 1 guindilla roja picada al saltear las setas y 1 cucharadita de pimentón picante en lugar del ahumado.
Añade 1 cucharada de tomillo fresco y 1 cucharada de romero picado al saltear las setas para un aroma herbal intenso.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Cubrir la superficie con film transparente para evitar que se seque. Consumir en 3-4 días. No congelar con la decoración de perejil fresco.
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