Un plato bajo en carbohidratos, rico en proteínas y lleno de sabor

Este Pavo en Salsa Cremosa con Pesto Keto es una deliciosa opción para quienes siguen una dieta baja en carbohidratos pero no quieren renunciar al sabor. Combina la suavidad del pavo con la cremosidad de una salsa a base de queso crema y el toque herbal del pesto, creando un equilibrio perfecto entre texturas y sabores.
El pavo, una carne magra y rica en proteínas, se cocina a la perfección para mantener su jugosidad, mientras que la salsa keto se elabora con ingredientes que respetan los principios de la dieta cetogénica. El pesto casero añade un toque mediterráneo con su combinación de albahaca fresca, piñones y aceite de oliva, pero sin los carbohidratos del ajo tradicional.
La textura final es cremosa y sedosa, con trozos tiernos de pavo que se deshacen en la boca. El pesto aporta un contraste herbal y ligeramente picante que corta la riqueza de la salsa, creando un perfil de sabor complejo y satisfactorio.
Para la presentación, se recomienda servir sobre una cama de calabacín en espiral o coliflor arroz, decorando con hojas frescas de albahaca y un chorrito final de aceite de oliva virgen extra. El color verde vibrante del pesto contrasta bellamente con el blanco cremoso de la salsa, haciendo del plato una opción visualmente atractiva.
Este plato es ideal para cenas especiales o para impresionar a invitados que siguen dietas específicas, demostrando que la comida saludable puede ser igual de deliciosa y sofisticada que cualquier otra opción gourmet.
Se puede preparar con antelación y recalentar suavemente, lo que lo convierte en una opción práctica para comidas entre semana o para planificar menús semanales sin sacrificar calidad ni sabor.
Añadir un puñado de espinacas baby frescas a la salsa durante los últimos 2 minutos de cocción para incorporar más verduras y color.
Incorporar una cucharadita de hojuelas de chile o un chorrito de salsa picante al pesto para quienes prefieren un toque picante.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, hacerlo a fuego bajo en una sartén añadiendo un poco de nata o agua para recuperar la consistencia cremosa.
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